Entrevista al baritono español Luis Cansino

 

 

Compartimos la muy interesante entrevista realizada por operaworld.es al  fantástico baritono Luis Cansino.

Cansino es un  barítono español nacido en Madrid y de origen gallego. La crítica resalta entre sus muchas cualidades su amplia versatilidad, su bello timbre de voz y su fuerza interpretativa al abordar los roles propios de su cuerda, tanto en ópera como en zarzuela.

Nacido en Madrid, aunque de origen gallego, inicia su formación musical en Vigo y la continua en el Real Conservatorio Superior de Madrid, donde cursa la carrera de Canto finalizando la misma con el Premio de Honor Fin de Carrera y el Premio Extraordinario “Lucrecia Arana”. Amplía su formación con Pedro Lavirgen y es galardonado por la Asociación Madrileña de Amigos de la Música, la Asociación Músico-Cultural Pedro Lavirgen, los Ayuntamientos de Bujalance y Haro, el Instituto Michoacano de Cultura , el Departamento de Cultura de la Ciudad de México y la Fundación Arte Lírico de Colombia.

En 1990 gana el 1º premio del Concurso Francisco Alonso y en 1993 la revista mexicana Proceso le concede el Premio Revelación Lírica y es nombrado Embajador Cultural para la Paz en Chiapas por el Gobierno Mexicano.

En 1998 participa en los actos conmemorativos del Centenario de la Independencia de Filipinas en el CCP Main Theatre Tanghalang Nicanor Abelardo of Manila y en 2010 es invitado a cantar en Le Concert Noble de Bruxelles con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: canal en youtube de operaworld.es

Wikipedia.com

youtube.com

http://www.luiscansino.com/es/

Nota del portal docenotas.com: Gordan Nikolich

Compartimos la interesante entrevista a Gordan Nikolich del portal docenotas.com

Gordan Nikolich, concertino de la Orquesta Sinfónica de Londres y director artístico en la agrupación BandArt

docenotas.com/133056/gordan-nikolich-concertino-la-orquesta-sinfonica-londres-director-artistico-la-agrupacion-bandart/

16/11/2016

Nota de Página 12 a Diego Schissi

Link: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-38356-2016-03-24.html
Ir a la página principal
Jueves, 24 de marzo de 2016
logo espectaculos
DIEGO SCHISSI ADELANTARA TIMBA JUNTO A SU QUINTETO

“Nunca me sentí un tanguero”

El pianista se inspiró en el azar y la numerología de los sueños para la quiniela para titular las composiciones instrumentales de su cuarto disco, que dará a conocer hoy y el próximo jueves en Café Vinilo. Mientras, ya prepara el siguiente trabajo, con Spinetta como guía.

Por Cristian Vitale

/fotos/espectaculos/20160324/notas_e/na34fo01.jpg

“El quinteto con el que venimos laburando hace siete años pide acción”, afirma Schissi.

“Si no te generás los proyectos y los problemas que conllevan esos proyectos, te quedás en la nada”, lanza Diego Schissi de entrada. Y como salida, hay que decir que le gusta el desafío. Que “disfruta” de tales proyectos y sus dificultades. Que, pese a los escollos, se realiza en el hacer. Por ejemplo, en la doble fecha que armó en el Café Vinilo (hoy y el jueves 31 de marzo a las 21), y que no solo tienen el fin de presentar un nuevo material pronto a salir llamado Timba, sino repasar lo que se pueda de sus discos anteriores (la tríada Tren – Tongos – Tipas y tipos), y adelantar piezas de Te, el que grabará este año. “El quinteto con el que venimos laburando hace siete años pide acción, pide cancha. Por supuesto que encontrar esa cancha no es fácil en un proyecto under, pero lo intentamos. Incluso estamos armando una gira por Europa”, señala el pianista, arreglador y compositor en las horas previas a su presentación en el espacio de Gorriti al 3700, que tendrá hoy como invitado a Marcelo Moguilevsky, y el próximo jueves al Chango Spasiuk.

Paso por paso, entonces. Primero, Timba, cuarto disco “a estrenar” del Diego Schissi Quinteto, que debe su nombre a la numerología de los sueños que determina la quiniela, tan afecta al tanguero tipo. “El disco está listo hace rato, pero quedó un año archivado por cuestiones personales, hasta que se acomodó la pelota y lo edita el Club del Disco”, informa él, desde lo formal. Desde lo estético, lo relaciona con aquel Tongos publicado en 2010. “Hay una línea vinculada a retomar los hilos compositivos y tímbricos de aquel disco, con un hilo conductor relacionado con los números de la quiniela. De ahí lo llevo a los sueños que están detrás de los números y al azar, que está detrás de todo… Se armó como una especie de filosofía barata alrededor de los títulos de las piezas. Una especie de guión interno, como si hubiera una historia a través de esos títulos; una historia trágica e invisible, que me armé yo y que ni siquiera la saben los chicos del grupo”, se ríe este inspirado músico nacido en 1969.

Una historia, según él, difícil de revelar. “Es que se trata de algo absurdo, que ni yo sé bien (risas). Solo puedo decir que es un tipo al que le ocurre una serie de tragedias y termina muriéndose. Por eso el último tema es ‘El 48’, que es el muerto que habla; básicamente es una historia trágica, en la que a este personaje ficticio le vuelven todas las vidas pasadas en una. Igual, la idea surgió del hecho que yo enumero todo lo que hago y en un momento llegué al 14, me acordé de que era el borracho, y ahí arrancó todo, porque siempre es un trabajo ponerle títulos a la música instrumental. Un trabajo que, en mi caso, implica definir casi todo lo que pasa en el disco: el orden, la secuencia, lo que va, lo que no va, el carácter de los temas, etcétera. De repente, agarraba la quiniela y elegía números al azar”, cuenta Schissi. En sus alforjas, además de los discos nombrados, el pianista guarda trabajos junto a Leo Maslíah, el Aca Seca Trío (con el que editó el disco Hermanos), Lidia Borda, Susana Rinaldi, la Orquesta Sinfónica de Aarhus de Dinamarca, y la Orquesta Nacional Filiberto, entre otras, y música para cine y televisión.

–¿Es timbero usted?

–No, para nada. Mi viejo sí. A él le gustaban los caballos y siempre se iba al hipódromo a escondidas de mi vieja, pero yo jamás. Fui una sola vez al casino, perdí y dije “¿Qué es esto? ¿Venir a perder plata? No tiene ningún sentido”. Enganché el concepto del disco más por el lado de los sueños, del azar. Está la famosa cita de Celedonio Flores (“en la timba de la vida”), y medio que sobrevuela esto en lo que estamos todos.

–Que no le guste la timba lo pone en un lugar singular, como a muchos tangueros de su generación, porque el tango y el juego están asociados históricamente. ¿Lo siente así? La pregunta es por comparación, dado que hay muchos de su generación que sí se sienten parte de ese tango de ayer y todos sus “vicios”, como la timba precisamente.

–Es una división un poco arbitraria, pero es verdad que en algún punto existe. Hay diferencias estéticas o de lugares donde podés tocar porque tu música funciona mejor. Igual, hablando de destinos y azares, me parece que eso no se elige mucho. Me parece que hay un momento en el que asumís que es lo que te toca hacer y tratás de hacerlo con hidalguía, no siempre convencido que sea mejor que otra opción. No podría vender un manifiesto que diga “para mí esto es mejor que esto y por eso nosotros lo hacemos”. No, nada que ver. Es algo más azaroso, relacionado con un devenir de las cosas. Con ir explorando diferentes músicas e ir reconociendo qué cosas te dejan una marca.

–¿Cuáles fueron las suyas?

–Lo compositivo, seguro. También todo lo que tiene que ver con los géneros de música argentina, y por supuesto todas las músicas del mundo que he escuchado y tocado. Esto armó una ensalada de la que en un momento me tuve que hacer cargo y ordenarla en un repertorio, en una estética cercana al tango, por lo menos en la tímbrica, para después llevarla hacia otro lugar.

–¿Cómo sería esa ensalada traducida a nombres propios?

–Astor Piazzolla primero, porque lo escuchaba mi viejo. Después, la Típica de Salgán, la de Pugliese, Troilo y algunos nombres del jazz, que fue la música por la que empecé. La verdad es que con el tango tengo una relación de mucha cercanía y afinidad, pero nunca me sentí un hombre del género. He tocado con grandes maestros, he pasado por la Orquesta Escuela, he tocado en casas de tango, pero nunca he hecho todos los pininos.

Entre los músicos que influyeron a Schissi también aparece claramente Luis Alberto Spinetta, en cuya figura se inspiró para Te, el disco que entrará a grabar este año. “La obra de Spinetta es una parte de mi vinculación con la música muy atada a lo afectivo y lo emocional”, sostiene él. “Siempre me fascinó esa mirada angular que tenía él, y a la vez, haciendo música, nunca me acerqué a la suya. Siempre estuve enamorado de su ética y de escuchar su música, de cómo él ha encarado lo artístico, su integridad. Esta fue una inspiración tremenda y en este disco que viene, que otra vez no tenía título, me acordé de ‘Por’, el tema de Artaud, que está hecho de todas palabras sueltas, y ¡son todos títulos! Arbol, hoja, salto, luz… Acá ya tenemos los primeros cuatro temas. Y de ahí saltó la idea: ¿y si hacemos un disco de 47 temas, que es la cantidad de palabras que tiene ‘Por’? De ahí surgió. Elegimos Te –que en el tema es por la hoja y nosotros cambiamos a la forma de la segunda persona del singular– porque es la letra que inicia el nombre de todos nuestros discos”.

© 2000-2016 http://www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados

Nota a Julián Peralta de APU: ” El tango volvió hace rato”

Compartimos la nota de la Agencia de Noticias Paco Urondo al compositor pianista y docente Julián Peralta:

El tango volvió hace rato

Pianista y compositor, Julián Peralta es una de las referencias del nuevo tango, un movimiento que surgió en los 90, para rescatar a un género que, por entonces, estaba olvidado.

Por Luciana Sousa

Hace 22 años que Julián Peralta se dedica al tango. Algo más de la mitad de su vida. “Es una filosofía”, dice el compositor sobre el género y cita a Juan Trepiana, otro músico; “el tango es una mina que a todos nos gusta; anda con cada uno y nos miente a todos”.

Esta mina, que cautivó a Peralta y a tantos otros en los inicios de los 90 vive desde entonces una suerte de renacimiento, de la mano de decenas de jóvenes compositores, músicos y letristas, que van detrás del “nuevo tango”, alrededor de pocos pero fuertes circuitos porteños.

Se dice de Peralta que fue tecladista de cumbia, que tocaba jazz y rock. Lo cierto es desde que se dedica al tango participó de los grande proyectos de esta movida; primero, con el nacimiento y la explosión de la exitosa Orquesta Típica Fernández Fierro, donde escribe sus primeros tangos) y luego, hacia 2005, con la creación de Astilleros, proyecto que aún encabeza y que se destaca por ser “la orquesta que editó el primer disco entero de nuevo tango”. En la actualidad, además, está al frente de la orquesta típica que lleva su nombre.

Vuelve el tango

La construcción de este presente que lo encuentra como referencia ineludible de la nueva movida del género “surge primero con el baile”. Cuenta Peralta que, en 1991, todavía en el secundario, para él llegar “al centro” era viajar desde el sur del conurbano a San Telmo, donde se agitaba el Parakultural, semillero del under porteño. “Como valía cualquier cosa, los rockeros empezaron a bailar tango como una excentricidad. Empezó a “no verse feo”. Hablamos de la misma época en la que, por ejemplo, Fito se saca una foto con Pugliese. Me acuerdo por esa época de haber visto al indio bailar tango”, recuerda Peralta.

“Me acuerdo de ir caminando no sé si por Cochabamba o Brasil y ver por una ventana un par de pendejas bailando tango, -confiesa-. A mí me cambió la cabeza completamente. Y eso que me pasó a mi le pasó a varios, y empezaron a formarse grupos. Al principio tuvimos toda una etapa en la que tuvimos que volver a aprender el género. Implicaba copiar, entender. Para la música fue más complejo, porque necesitabas gente que supiera escribir tango, alguien con quien estudiar. Eso se fue institucionalizando en Avellaneda con la Escuela de Música Popular”.

Como docente, entiende que hay una distancia con las nuevas generaciones, “porque nosotros el tango lo vivimos como resistencia cultural. Cuando nosotros arrancamos no había nada, era muy claro que se tomaba como un hecho de militancia. Al principio lo principal era recuperar el tango, bastaba tocar un marcato decente. Así tuve el placer y la suerte de hacer muchos tangos “tradicionales” sin culpa, no necesitabas que la música fuera nueva, -asegura-. Hoy por hoy hay un camino hecho, por eso los grupos están “obligados” a hacer música nueva”.

¿Qué significa algo nuevo en tango? “La forma cambia obligatoriamente y el mensaje, si cambia la forma, también cambia, -contesta Peralta-. Seguro que lo profundo del tema es lo mismo en todas las épocas, pero cambia el tono y eso le da una relectura a la misma cosa. Hacer algo nuevo es ser sincero; si sos sincero vas a hacer algo distinto. Incluso en los 40, si uno era sincero era distinto a Troilo”.

El nuevo tango también llegó a la poesía, donde ya proliferan numerosos letristas con buena producción propia: “con cada letrista es un viaje distinto. Hay mucha gente que está escribiendo cosas muy buenas. Es un momento muy lindo de la canción, donde empiezan a verse voces distintas”.

En ese sentido, Peralta asegura que “la canción es más difícil de componer porque mientras la canción implica soltar, la música instrumental, muchas veces, se esfuerza por contener. Uno hace música instrumental como un alquimista; un laburo muy intelectualoso, con su encanto. Pero la canción si tiene esa forma no llega, no funciona. Tiene que fluir. Por eso implica una maduración porque, como en cualquier otro orden de la vida, es más difícil soltar que agarrar”.

Fenómeno de identidad

Así como en la literatura se asoció la pampa argentina con el gaucho, a menudo se vende el tango como género nacional. “El tango es identitario, aunque no quiera. Macedonio Fernández decía que era lo único seguro porque no consultaba a Europa, -argumenta Peralta-. Después hay una parte de esa cuestión identitaria que se vuelve negativa, las virtudes empiezan a convertirse en obligaciones; tenes que ser gaucho, macho, hay que poner un cuchillero, y eso es una mentira de Borges y Cadícamo. Son ficciones maravillosas y muy lindas, pero no son verdad. ¿Qué carajo sabía Borges de tango?”.

El compositor reconoce sin embargo que a la hora de trabajar en el exterior la construcción del tango como fenómeno de identidad nacional “te da una posibilidad para laburar afuera y eso es interesante. Sin embargo es un género tan de Buenos Aires que también es un problema económico a la hora de trabajar, porque hay largos períodos en que te quedas acá en la ciudad, y no hacés guita”.

El pianista asegura además que “es más lindo tocar acá. Cuando tocas acá hay un círculo que se cierra. Allá no. Es muy lindo, la gente es muy curiosa, tienen en general un consumo cultural muy fuerte. Pero cuando vos tocas acá, por ahí volvés al tiempo y se formó una banda nueva a partir de lo que se generó. Ves que tu acción cultural cierra un círculo, a mí me da más satisfacción”.

A dónde va el tango

“Lo que venga no lo podes proyectar, -se adelanta-. No se va a dar espontáneamente, pero tampoco va a ser gobernable. Lo producimos entre todo, y cambian las variables culturales, los contextos, que te obligan a cambiar la manera de producir”.

En el plano personal, el músico asegura que sus objetivos han cambiado: “En el 2005 quizás yo quería tocar en Obras. En algún momento creí que la masividad era algo a lo que aspiraba. Ahora no. Sería muy difícil pero suponiendo que alguien lo haga no querría estar ahí. Leopoldo lo decía muy claro: yo quiero tocar para alguien que me escuche y pueda sentir el piano”. Incluso a nivel visual, una apuesta recurrente en su trayectoria: “Me gusta, hay propuestas super lindas y de las que estoy orgulloso. Pero en otro momento entrás a algo más austero”.

Por último, el tanguero se refiere a los proyectos que proliferaron durante los últimos años que intentaron fusionar el tango con otros géneros, como la música electrónica: “El tango es una música híbrida por naturaleza, nació así. Pedirle una raza aria es bastante ingenuo. El tema es que el triunfo de la traición. Si vos traicionás y no ganás, sos un traidor. Si vos traicionás y ganás sos un revolucionario. Las traiciones que no prenden serán anécdotas. El valor del tango electrónico es a cuánta gente le emocione esa música y por cuánto tiempo. Uno se sigue emocionando con la yumba de Pugliese 70 años después. Si eso se consigue será tango y nosotros seremos la guardia vieja. Sino solo quedará en el olvido”.

 

Link de la nota original: http://www.agenciapacourondo.com.ar/cultura/18847-el-tango-volvio-hace-rato

Nota de eldiario.es a Nuccio Ordine: “Los políticos matan la cultura porque desprecian la cultura, pero también porque le tienen miedo”

 Vale al pena volver a compartir nuevamente esta nota del diario.es…

<img src=”http://b.scorecardresearch.com/p?c1=2&c2=14906276&cv=2.0&cj=

 

eldiario.es

“Los políticos matan la cultura porque desprecian la cultura, pero también porque le tienen miedo”

El profesor y filósofo calabrés Nuccio Ordine, gran experto en Giordano Bruno, convoca a los grandes pensadores de todas las épocas para manifestarse contra la destrucción de la cultura y de nuestra capacidad de reacción

“En nuestra sociedad se considera útil sólo aquello que produce beneficios”

Lee la introducción a La utilidad de lo inútil

El pensador italiano Nuccio Ordine

“Afirmo, señores, que las reducciones propuestas en el presupuesto especial de las ciencias, las letras y las artes son doblemente perversas –argumentaba Victor Hugo frente a una propuesta ministerial de recortar fondos para la cultura en 1848–. Son insignificantes desde el punto de vista financiero y nocivas desde todos los demás puntos de vista”.

 

Es una de las muchas voces que invoca el pensador italiano Nuccio Ordine en La utilidad de lo inútil (Acantilado), un “manifiesto” sobre la necesidad de la literatura (y especialmente de los clásicos) en tiempos de crisis y contra la desintegración de los museos, universidades y laboratorios. Aprovechamos su visita a Madrid para hablar de su libro y de las consecuencias del utilitarismo cultural, que devora también nuestras instituciones.

Empecemos por el principio. ¿Qué es lo inútil?

En nuestra sociedad se considera útil sólo aquello que produce beneficios. Por esa lógica, la música, la literatura, el arte, las bibliotecas, los archivos de Estado, la arqueología, son todas cosas que se consideran inútiles porque no producen beneficios. Por eso no nos extraña que, cuando los gobiernos hacen recortes, comienzan por estas cosas inútiles sin darse cuenta de que, si eliminamos lo inútil, cortamos el futuro de la humanidad.

El drama que vivimos es ese: todos los ámbitos de nuestra vida están contaminados por la idea del beneficio y del lucro. Ya no educamos a las nuevas generaciones en el amor por el bien común, por el desinterés, por lo gratuito. Los educamos al revés, en el amor al dinero, a lo útil, al beneficio personal. Los profesores y rectores universitarios se han convertido en managers, y hablan un lenguaje contaminado por la lógica económica. Los estudiantes estudian para conseguir créditos y para pagar unas deudas. Este lenguaje no es neutro, demuestra que el lenguaje del lucro domina todas las capas de la vida.

Dice usted que la cultura sólo puede ser gratuita.

Kant lo explica muy bien: si yo voy a un concierto, ¿en qué me beneficia? Mi amor por la música es un amor desinteresado y sólo ese amor me hace mejor. En una sociedad corrompida por la dictadura del beneficio, el conocimiento es la única forma de resistencia. Porque con el dinero se puede comprar cualquier cosa; parlamentarios, políticos, jueces, el éxito, la vida erótica. Sólo hay una cosa que no se compra con dinero: el conocimiento. Si soy un gran magnate y quiero comprar el saber, ni un cheque en blanco me valdría. El precio del saber es el esfuerzo personal. El conocimento no se compra, se conquista.

Sin embargo, en su libro pone toda la responsabilidad sobre las instituciones. ¿No tenemos los individuos la obligación moral de ser inteligentes?

Las instituciones son los lugares donde esas cosas deberían ocurrir. Un joven tiene que comprender la importancia de la cultura y la misión de la escuela, de la educación, es esta: demostrarle que para entenderse a sí mismo y entender al mundo es necesario aprender. Y esto no ocurre porque los profesores están mal pagados, infravalorados y al mismo tiempo no hay recompensa para el que trabaja en la escuela. Es una paradoja que aún hoy en Italia hay profesores universitarios que tienen 50 años y siguen siendo interinos, no tienen un puesto de trabajo. La crítica de las instituciones es una crítica a cada uno de nosotros, pero las instituciones deben favorecer la excelencia. Cada vez que se reduce la financiación de las escuelas y universidades, acabamos con ella.


En su libro menciona que el poder tiene que destruir primero los artefactos y las instituciones culturales para poder establecer su régimen. ¿Los destruye porque los desprecia o porque les tiene miedo?

Los políticos matan la cultura porque desprecian la cultura, pero también porque le tienen miedo. Lo desprecian porque nuestra élite política es cada vez más ignorante, más inculta. Y por otra parte tienen miedo porque prefieren tener delante un público de personas que no estén capacitados para pensar con su propia cabeza y, por tanto, sean manipulables por los medios de masas, la televisión, las campañas electorales, toda una dimensión de engaños y mentiras que las personas reciben sin ser conscientes.

La ausencia de cultura es el abono necesario para que prospere la corrupción.

En Italia, el Tribunal de Cuentas que comprueba el presupuesto del Estado ha establecido que pagamos más o menos 150.000 millones al año de corrupción. Esto significa que, si un funcionario del Estado compra un vaso y el vaso compra un euro, nosotros pagamos un euro con 50 porque los 50 son el precio de la corrupción. Si pudiéramos eliminar la corrupción, ya no haría falta debilitar a la clase media y empobrecer cada vez más a los pobres. No haría falta eliminar los derechos fundamentales que hacen que el hombre sea digno de ser hombre.

La utilidad de lo inútil

La furia destructiva se abate sobre las cosas consideradas inútiles: el saqueo de la biblioteca real de Louyang efectuado por los Xiongnu en China, la quema de manuscritos paganos en Alejandría, decretada por el obispo Teófilo, los libros heréticos consumidos por las llamas de la Inquisición, las obras subversivas destruídas en los autos de fe escenificados por los nazis en Berlín, los espléndidos budas de Bamiyán arrasados por los talibanes en Afganistán o también los manuscritos de Sahel y las estatuas de Alfaruk en Tombuctú amenazadas por los yihadistas. Cosas inútiles e inermes, silenciosas e inofensivas, pero percibidas como un peligro por el simple hecho de existir.

Lee la introducción completa del manifiesto de Nuccio Ordine

Con la excusa de la crisis se está expropiando la dignidad humana. Si corto los fondos para financiar a los enfermos, para ayudar a los discapacitados, si despido a padres que ya no pueden mantener a los suyos con un mínimo de dignidad, cometo un crímen gravísimo. Los derechos en los que se fundamenta la dignidad humana jamás se deberían tocar. Sería suficiente luchar contra la corrupción y esos 150.000 millones que ahorraríamos podrían con creces solucionar la crisis y mucho más.

Los gobiernos mienten cuando dicen que la crisis la pagamos todos: esta crisis no la pagan los bancos, no la pagan los banqueros, no la pagan los financieros. Esos reciben millones de euros de sueldo al año y aún finalizan su mandato con 15 millones de euros de finiquito. Luego se descubre que la empresa está en números rojos y que el directivo había firmado acuerdos para “privatizar” el dinero de la gente y llevárselo a casa. ¿Cómo podemos salir de este círculo vicioso? Creando y formando a jóvenes que sean conscientes, que sean capaces de defender el bien común. Jóvenes que no sean educados en el culto del beneficio y del dinero. Gente que se haya educado en una visión ética del mundo y que profesen el culto a la solidaridad humana.

Pero la solidaridad no depende de sus beneficiarios, igual que la naturaleza de un crimen no se debe definir por sus víctimas. ¿Podemos aspirar a la solidaridad humana mientras aceptamos como sociedad la crueldad institucionalizada contra el resto de las especies?

Absolutamente correcto: infligir dolor no es una cosa que atañe únicamente al género humano. Hay un fragmento bellísimo de Demócrito que, hablando con Hipócrates, le explica al padre de la medicina por qué se ríe. Porque Hipócrates pensaba que Demócrito estaba loco y por eso se reía. En cambio Demócrito se ríe por otra cosa. “Mira debajo de los hombres –le dice– ¿Qué hacen todo el día? Persiguen el dinero. ¿Y qué hacen con el dinero? Buscar más dinero. El dinero ya no es un medio, se ha convertido en el fin en sí mismo”. Y añade que, para conseguir el dinero, el hombre “le corta las venas a la tierra”.

Es lo que estamos viendo hoy en todo el mundo. En Italia, la Camorra (la mafia napolitana) ha construido una serie de depósitos subterráneos de residuos tóxicos. Y en aquellas zonas hay una alta tasa de enfermedad, de niños enfermos porque sus habitantes comen productos agrícolas contaminados por esos residuos tóxicos. Con este sistema estamos creando una manera de aniquilar cualquier cosa que atañe no sólo a la vida humana sino a la vida de nuestro sistema en sí.

El Renacimiento y la Ilustración, con su desarrollo de conceptos ilustrados como el de los “derechos humanos” que definen nuestra sociedad actual, coinciden en el tiempo con las dos grandes olas de colonialismo europeo. Los monarcas e intelectuales ilustrados, junto con la Iglesia, disfrazaron la expropiación y el genocidio de misión civilizadora. ¿No está ocurriendo ahora lo mismo dentro de nuestras fronteras? ¿Son los pobres las nuevas colonias?

La comparación es muy buena. Si lees a algunos autores del Renacimiento, pocas voces han gritado contras las masacres llevadas a cabo en el Nuevo Mundo. Uno de estos es Bartolomé de las Casas. En Italia, Giordano Bruno describió a Colón y a sus marineros, no como marineros sedientos de saber sino como piratas sedientos de oro y de plata. Bruno dice: “Fueron a llevar una civilización, pero ellos ya tenían una civilización. Fueron a llevar una lengua, pero ellos ya tenían una lengua. Fueron a llevar una religión, pero ellos ya tenían una religión”.

Estos filósofos del Renacimiento dejaban entrever que la multiplicidad de las lenguas, de las religiones, de las filosofías, de los pueblos, de los colores de la piel, no son una limitación de la humanidad sino una riqueza de la humanidad. Lo que vemos hoy es propio de ese modelo horrible de masificación de hacer que seamos todos iguales. ¿Cuál es la ley que nos guía? La ley del beneficio.

Del país más perdido de Asia hasta el país más rico de Europa o Estados Unidos, comemos las mismas hamburguesas de McDonald’s, vestimos la misma ropa y vemos las mismas tonterías en televisión. Esta ideología del beneficio es cada vez más global de lo que pudo ser en el pasado y los primeros ejemplos de la colonización son los ejemplos de cómo una suspuesta civilización pudo destruir una civilización que no conocía el beneficio y que vivía en un estado natural.

Tocqueville dice “hoy en América la gente busca las bellezas fáciles”. ¿Qué quiere decir? Que no tengo tiempo de dedicarme a la lectura o para ir a una exposición de cuadros. El tiempo es dinero. Prefiero el libro que no me pide esfuerzos y aquellas manifestaciones culturales superficiales, mundanas, donde yo no aprendo nada porque no tengo tiempo para las cosas que requieren un compromiso personal. El riesgo de hoy está justamente en cultivar las bellezas fáciles; el bestseller, las películas que sólo son efectos especiales, todo lo que usamos para distraernos porque no queremos pensar, en lugar de ser estimulados a la reflexión.

¿Qué pasará cuando se privatice totalmente la enseñanza?

La educación, como la sanidad, es un pilar fundamental de una sociedad que sólo el Estado puede gestionar. Y la educación privada es una trampa, una de las peores cosas hacia las que nos podemos dirigir. Porque no podemos conocer el nivel de laicidad de una escuela privada, de una escuela católica, musulmana, de partido. Digo laicismo en el sentido de pluralidad, de construir personas libres de la ortodoxia. La escuela pública garantiza en primer lugar igualdad de los estudiantes. Quizá no ahora en la práctica pero es el único lugar donde se puede aspirar a este modelo. Hay universidades privadas excelentes pero están restringidas a los que tienen dinero. Tenemos que crear unas escuelas e universidades igual de excelentes con dinero del Estado para dar a todos la misma oportunidad.

¿Se puede tener democracia sin escuela pública?

Absolutamente no. Como no se puede tener democracia sin cultura, sin el respeto del otro y sin amor por el bien común. La formación de los jóvenes es importante porque es el futuro de la democracia. Si seguimos creando personas que piensan sólo en su beneficio personal, perderemos lentamente la democracia.

¿Lentamente?

Bueno, en realidad ya la hemos perdido. El proceso está ocurriendo ante nuestras narices pero no tenemos capacidad de reacción.

¿Cuál es la cura de la infelicidad?

Adriano Olivetti [el singular empresario de las máquinas de escribir] decía: “Yo quiero una fábrica que no produzca sólo beneficios. Quiero una fábrica que produzca belleza y libertad. Porque serán la belleza y la libertad las que nos indiquen el camino para ser felices”. Y una de las cosas que me ha llamado la atención leyendo a Montaigne es que Montaigne nos dice que no es poseer lo que nos hace felices, sino el gozar y el aprender a gozar. Si no apreciamos la belleza, si no sabemos apreciar el arte, la música, muy difícilmente aprenderemos a gozar.

¿Nos ayudan los clásicos a encontrar en el infierno lo que no es infierno?

Leí ese pasaje del que hablas en un colegio donde muchos chicos eran hijos de padres encarcelados y les impactó mucho. Mi libro quiere ser una de esas pequeñas llamas de las que habla Calvino que pueden ayudar a ver el camino y hacernos entender lo que no es infierno del infierno en que vivimos para poder defenderlo. Este es el camino difícil que necesitamos escoger.

La tarea de los clásicos es despertar nuestra atención, estimular la reflexión, alimentar nuestra pasión, y ayudarnos a entendernos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Y para desmontar una de las mayores tonterías que hoy perviven en nuestra sociedad: que para entender el presente hay que estudiar el presente. Para entender el presente hace falta el pasado. Sin pasado, no se puede entender el presente.

Giordano Bruno nos enseña que si la filosofía no se transforma en una manera de vida, no nos sirve para nada. Y Bruno escribió la última página de su filosofía en la hoguera del Campo de Fiore donde fue quemado por hereje, demostrando que se pueden quemar los libros pero no las ideas. La palabra de Bruno, la palabra de Montaigne, la palabra de Victor Hugo, nos hacen entender tantas cosas de nuestro presente porque algunos de nuestros grandes autores que han sabido exponer de manera sencilla lo que llevamos dentro y que no somos capaces de expresar. Y la literatura, la música, el arte son los únicos capaces de decir lo indecible y enseñarnos lo invisible.

Entrevista a Atahualpa Yupanqui

 

Sin mucho que agregar compartimos la entrevista realizada en el programa de RTE  “A fondo” en 1977, al gran artista, poeta y músico Don Héctor Roberto Chavero; mejor conocido como Atahualpa Yupanqui  (Pergamino, Argentina, 31 de enero de 1908 – Nîmes, Francia, 23 de mayo de 1992.

Para disfrutar…