Entrevista en Tiempo de Música; Heiner Goebbels : De formas y disonancias creativas

Compartimos la excelente entrevista del portal Tiempo de Música realizada por  Gustavo Fernández Walker en Febrero 2017

 

link publicación original: http://www.tiempodemusica.com.ar/noticia/noticia.ver.php?idpost=1545&idpagina=50

 

Heiner Goebbels : De formas y disonancias creativas
El destacado compositor alemán dialogó con TIEMPO DE MÚSICA antes de la reposición de “De materie” de Louis Andriessen en el inicio del Colón Contemporáneo 2017. Por Gustavo Fernández Walker

Heiner Goebbels / Foto de Wonge Bergmann

El año pasado, el compositor alemán Heiner Goebbels (*1952) visitó la Argentina en dos ocasiones, para presentar dos espectáculos muy diversos y, a la vez, conectados por ciertos temas comunes: la cautivante Stifters Dinge en el Teatro Colón y la puesta de De materie del holandés Louis Andriessen en el Teatro Argentino de La Plata. Este año, Goebbels regresa a Buenos Aires para presentar De materie en la apertura de la temporada 2017 del ciclo Colón Contemporáneo. A pocos días del estreno, conversamos con él acerca de los desafíos de montar esta obra en el Colón, de sus experiencias con el rock y de la relación de sus propias obras con las de sus contemporáneos.

¿Cómo surgió su interés en la obra de Louis Andriessen?
No trabajo muy seguido con música ajena: sólo tres veces dirigí óperas de otros compositores [Europeras 1&2 de John Cage, Delusion of the Fury de Harry Partch y De materie]. Ciertamente, trabajé con música de otros aquí y allá. En Stifters Dinge, por ejemplo, hay música de Bach. Pero cuando dirijo una ópera de otro compositor, tengo que tener una muy buena razón para hacerlo. Y la razón en este caso es que adoro la música de Louis Andriessen desde los 70’s. Toda su obra, pero especialmente su música para teatro, fue inspiradora para mí (su música para piezas de Brecht, por ejemplo). Como yo, él también tenía en los 70’s una de las llamadas “bandas de izquierda”; la de él se llamaba Orkest de Volharding y la mía Sogenanntes Linksradikales Blasorchester. También fue una inspiración por tratarse de un compositor que no seguía el camino habitual de la ultra-complejidad en la música contemporánea. Lo cual no quiere decir que su música no sea exigente, desde ya. La razón por la que elegí esta ópera es porque, en primer lugar, sólo se la había hecho una vez, en 1989, y nunca más se la había interpretado. En segundo lugar, no es muy compatible con lo que una ópera habitualmente ofrece: Andriessen mismo dice que hay un tenor y hay una soprano, pero no están enamorados, y no hay un bajo que se les enfrenta. Si bien esta pieza es anterior, tiene muchas cosas en común con Stifters Dinge, porque en ambos casos el hombre no está en el centro de atención, sino que está la materia, o la relación entre materia y espíritu.

¿Qué le atrajo particularmente de la música de De materie?
La obra no está construida lineal o cronológicamente, dramáticamente no está estructurada como una ópera, sino como una sinfonía en cuatro movimientos, con diferentes temas y personajes en cada una. Esos diversos temas son la emancipación política, la lucha con la religión, el conflicto permanente entre el éxito y la pérdida, como en la historia de Madame Curie, o la historia del arte en el tercer movimiento, dedicado a Mondrian. Hay una gran variedad de temas alrededor de una misma pregunta: cómo nos enfrentamos con fuerzas que no podemos controlar. Y esa es la misma pregunta que abordé en Stifters Dinge. Por eso me sentí muy feliz con la posibilidad de programar esta ópera. Hice una versión completamente escénica en Alemania y en Nueva York, mientras que aquí, como en La Plata, hacemos un concierto escénico, lo cual tiene sentido para mí, porque hay muchas restricciones, y deseo ser respetuoso con la música. Por eso mismo es importante el hecho de que la orquesta esté en el centro de la escena, porque ese es mi punto de partida: ver qué hay en la música, cuál es el potencial de la composición, de la estructura. Recuerdo que cuando Robert Wilson hizo la puesta de esta obra en el estreno, en 1989, él tenía un estilo uniforme para toda la obra. Por mi parte, yo intento respetar la visión de cada uno de los movimientos, seguir la estructura musical, amplificarla. Y, con unas pocas herramientas visuales, permitir que los personajes se muevan en el escenario.

De materie, producción de Heiner Goebbels, Teatro Argentino de La Plata, 2016 / Foto de Guillermo Genitti

Mientras Andriessen componía De materie, usted giraba con su banda Cassiber. ¿Cuánto de la atmósfera musical de los 80’s puede escucharse en la obra?
Cuando se escucha el primer movimiento, muy repetitivo, definitivamente podría decirse que se escucha algo de esa época: se reduce la complejidad, a través de la intensidad por la insistencia en un acorde (el acorde inicial, por ejemplo, se escucha 148 veces). No conozco la relación de Andriessen con el rock, si es que existe, pero se puede sentir que el poder del primer movimiento viene de los registros de heavy metal de la época, simplemente por el hecho de tocar al unísono. En esas bandas, todos tocan lo mismo al mismo tiempo. Personalmente, no soy muy fan del heavy metal, pero me gusta ese método, que es exactamente el que Andriessen utiliza ahí. Yo tampoco era un músico de rock puro; en Cassiber experimentábamos con muchos estilos, explosiones de múltiples materiales diferentes al mismo tiempo. Pero aun si no hubiera rock en De materie, se puede sentir esa potencia que rara vez aparece en la música académica. De modo que sí, podría decirse que es una pieza de los 80’s.

¿Tuvo que adaptar su puesta al espacio del Teatro Colón?
En primer lugar, esta puesta no tiene nada que ver con la puesta que hicimos en Alemania. Ahí teníamos un hall de 160m de largo y la orquesta no se veía, a excepción de un único momento. Respecto de la puesta de La Plata, tuve que hacer algunos pequeños cambios para esta puesta en el Teatro Colón, porque los edificios son completamente diferentes, y también los efectos que produce lo que hacemos. En La Plata, por la crudeza de la estética de concreto del Teatro Argentino, había una continuidad entre escenario y audiencia. Allí insistí en la crudeza y dejé el escenario completamente vacío, aprovechando al máximo las paredes de concreto. En el Teatro Colón, en cambio, hay una distancia abismal entre esta maravillosa casa de ópera de más de cien años, uno de los edificios más hermosos del mundo, y el intento de vaciar completamente el escenario, algo que no creo que haya sido habitual en la historia del teatro. Hubo que quitar muchas cosas, así que creo que por primera vez (hasta donde yo sé) la audiencia podrá ver un escenario totalmente vacío, al punto de que podrán verse las tres ventanas tras bastidores que dan a la Avenida 9 de Julio. Así que allí donde estaba habituado a ver cortinados, decorados y estructuras que bloquean la vista, el público también tendrá cosas para descubrir de su propio teatro.

En sus obras, trabajó con textos de autores de diversas épocas y estilos: Thoreau, Da Vinci, Kafka, Beckett, Müller, Robbe-Grillet, Auster… ¿Qué características debe tener un texto para que usted decida “apropiárselo” e incorporarlo a una de sus obras?
Nunca intento apropiarme de la obra de otro. Siempre busco cosas que, tal como ellas son, puedan producir un encuentro con lo que yo hago, una “disonancia creativa”, una confrontación. No tengo la tendencia de internalizar el trabajo de otros artistas, sino de ser respetuoso, como en el caso de De materie con Andriessen. No intento imponer mis ideas en la obra de otros. En el caso de los autores, puedo decir que siempre necesité al menos una doble cualidad: por lo general, trabajo con textos de alguien que intentó reflexionar acerca de la propia forma de la escritura. Desde ya, el contenido tiene que ser interesante o intrigante para mí, pero nunca es ese el único criterio. Siempre busco textos que ya por su forma, incluso cuando no se los entiende y solo se los escucha, expresan los temas a los que se enfrenta el autor. Por eso trabajé mucho con Heiner Müller, con Gertrude Stein, autores que experimentan con la forma. Lo mismo pasa con los textos de Canetti que usé en Eraritjaritjaka, que hicimos en 2011 el Teatro San Martín. Mi búsqueda siempre tiene que ver con la forma, con el sonido, con el ritmo, y no sólo con el contenido.

Heiner Goebbels en el montaje de De materie en el Teatro Colón, 2017 / Foto de Colón Contemporáneo

Algunas de sus propuestas de teatro musical recuerdan ciertas obras de Mauricio Kagel. ¿Tuvo oportunidad de conocerlo personalmente o de trabajar con él?
Con Kagel nos conocimos en los 80’s, en un concierto en Leningrado [hoy San Petersburgo]. El Ensamble Modern programó obras nuestras y coincidimos allí. Fue un muy lindo encuentro. Por entonces yo no tenía mucho contacto o conocimiento de su obra, y al decir verdad no me involucré realmente en el mundo de la música contemporánea hasta finales de los 80’s. A veces tenía problemas con el humor de Kagel, que era muy diferente del mío. Tal vez por eso perdí muchas oportunidades de conocer más profundamente su trabajo, que podría haberme ayudado cuando buscaba crear mi propia estética. Pero no se dio.

Entrevista de Gustavo Fernández Walker
Febrero 2017

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