Ramiro Gallo: El Tango, la humildad y la energía del Amor

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Foto de Juliana Chiappero.

Entrevista a Ramiro Gallo

 

En una extraordinaria semana de mayo de 2015, el virtuoso violinista, compositor y arreglador, Ramiro Gallo, dictó un seminario de estilística, interpretación e historia del tango. El curso tuvo lugar en el IUPA (General Roca, Argentina).

Con frescura, y bonhomía el músico entregó sus conocimientos a estudiantes de música asistentes al seminario, guiándolos por los desconocidos, vehementes y arrebatados caminos del tango. El curso tuvo como corolario un excelente concierto de Gallo junto al quinteto de tango de la Fundación Cultural Patagonia .

En una extensa entrevista Gallo nos relata su historia, su visión del tango, el porqué del auge, caída y resurgimiento, su opinión sobre Piazzolla. Además nos describe sus experiencias en los grupos que integró como El Molino y El Arranque,  en los que dirige como el Ramiro Gallo Quinteto y La orquesta Arquetípica o los que integra en la actualidad como el trío de folklore Gallo-Méndez- Pilar y el dúo Índigo junto a Ernesto Méndez.

Es que gracias a  su padre, Enrique Gallo, Ramiro tocó sus primeros tangos. Y luego durante el desarrollo su vasta carrera musical, – iniciada en lo clásico, pero atravesada por lo popular-, Gallo supo percibir que en este género yacía la perfecta armonía entre lo clásico y lo popular.

En 1998 junto a los músicos de El Arranque, y con la iniciativa de Ignacio Varchauvsky Gallo fue partícipe de la búsqueda de las viejas glorias del tango: directores e interpretes de tango retirados o no, para recuperar el estilo de cada orquesta.  Ese trabajo fue reflejado en el filme “Si sos brujo” que compartimos al final de esta entrada. La invalorable búsqueda tuvo por resultado la creación de la primera orquesta escuela de tango de Argentina “Emilio Balcare”, que ya lleva 13 camadas de jóvenes músicos que tuvieron ocasión de estudiar con personajes del tango de la talla de Julián Plaza, Pepe Libertella, Raúl Garello, Néstor Marconi, Luis Stazo, Atilio Stampone y muchos otros.

Según Gallo el tango no es sólo un ritmo de 2×4. Las producciones originales de las orquesta de la época de oro y su evolución dieron lugar a una manifestación cultural tan compleja rítmicamente que no puede ser transcripta en su totalidad a una partitura, no hay signos para escribir los fraseos creados por Pugliese o Gobbi, que fueron verdaderos aportes a lo que Balcarce denomina la ‘expresión porteña’.

Además de su carrera musical, Gallo volcó sus conocimientos en su libro “El violín en el tango” de 2010. Así a su variada agenda, que lo ha llevado a tocar en lugares como Nueva York (Lincoln center) junto  a Wynton Marsalis ó a Japón, ó Medellín, ó París, ó Alemania,  se suman las actividades de escritor y docente.

La extensa transcripción de la charla fue dividida en cuatro partes para poder seleccionar los temas de interés del lector.

Primera parte: Comienzos, Estudios. Formación. Lo Clásico y lo popular. La perfecta armonía entre clásico y popular: el tango.

Segunda parte:  El Arranque. Orquesta Escuela Emilio Balcarce.  La ‘expresión ciudadana’. Edición del libro ‘ El violín en el tango’. Declive del tango.

Tercera Parte: La generación intermedia. La vuelta del tango a Argentina. Piazzolla. Ramiro Gallo quinteto. Con Wynton Marsalis en Nueva York, Lincoln Center.  Orquesta Arquetípica.

Cuarta Parte: La búsqueda de sonidos en la Composición. Trabajo docente. Un fanático. El aspecto humano. Lo mejor del tango desde lo personal: la lengua materna. Consejos para jóvenes. Metafísica y Arte. Arrogancia y Humildad. Actualidad.

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Primera parte:

Comienzos, Estudios. Formación. Lo Clásico y lo popular. La perfecta armonía entre clásico y popular: el tango.

 

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 ¿Cuándo empezaste con la música y con el violín?

 

Yo empecé a estudiar el violín a los 5 años. Mis papás son músicos, entonces desde siempre hubo música en casa y antes de dedicarme al violín ellos nos enseñaron a mi hermano mayor y a mi a cantar, así que ese entrenamiento lo teníamos desde antes de empezar con la música.

Y cuando empecé a estudiar violín fue porque mis papás decidieron enviarnos a estudiar música. En Santa Fe, (porque yo soy de allá), hay una escuela de música para chicos, que en ese momento se llamaba Orquesta de Niños de la provincia, allí los chicos pueden ir a estudiar gratuitamente. Yo llegué con la idea de estudiar violín.

 ¿Y cómo continuaste con tu formación?

En la orquesta de niños tenía profesor de violín. Teníamos clases de instrumento y de teoría y solfeo, que ahora se le llama ‘audiopercepceptiva’. Y teníamos el ensayo con la orquesta que era lo que más me entusiasmaba. Era una agrupación que tenía conciertos, tocábamos siempre en las escuelas, incluso una vez fuimos a Buenos Aires, siendo yo bastante chico.

 ¿Quién la dirigía, te acordás?

Si, la dirigía el maestro Roberto Benítez, un músico de la sinfónica de la provincia, él fue el creador, era un proyecto muy interesante.

 Y luego ¿Continuaste en la orquesta y con tus estudios?

Seguí en la orquesta hasta los 11 años y unos años antes, creo que a los 8 ó 9, empecé a estudiar en otra institución que daba una enseñanza musical de nivel secundario. Se llama el Liceo Municipal, es una institución del Gobierno de la ciudad de Santa Fe. Ahí hice violín y algunas materias como historia de la música audioperceptiva, formas musicales, armonía….de todo. Y ahí también había una orquesta, así que cuando, a los 11 dejé la orquesta de niños, seguí en la orquesta del Liceo y después de ahí directamente a los 16 empecé a tocar en la sinfónica de Santa Fe.

Pero, la verdad es que yo no hice un estudio en ninguna universidad ni nada, no hice conservatorio. Sí estudié en forma privada con maestros. Al año siguiente que entré en la sinfónica empecé a estudiar en Buenos Aires con Simón Bajour. Pero no me gustó la enseñanza, no tuve una buena experiencia con él. Entonces dos años después empecé a estudiar con Ljerko Spiller, quien venía acá a Roca. Tengo entendido que era el director musical acá. Con el estudié también dos años y mientras tanto seguía tocando en la sinfónica.

Después me fui a vivir a Sudáfrica, entonces corté el estudio con él y viví tres años en Sudáfrica. Cuando volví tomé clases esporádicamente con él, hasta el año ’98, en que vine a vivir a Buenos Aires. El era muy anciano pero igual tomé unas clases más con él.

 ¿Puede decirse que Ljerko Spiller fue tu gran maestro?

Y… él fue una cosa muy diferente a lo que yo conocía. El era yugoslavo, lo que pasa es que Yugoslavia no existe más porque se dividió en Servia y Croacia. Él era croata. Me orientó, realmente si hay algo que puedo saber del instrumento es gracias a él… además de la experiencia y de haber aprendido con los colegas y mis maestros primero, con él tuve una formación mucho más profunda.

 ¿Cómo era su escuela… dura?

No… él conmigo fue un tipo muy liberador. Sí tenía una escuela de enseñanza a la vieja usanza… pero era muy creativo. El apuntaba siempre a lo artístico y a lo musical. Todo lo técnico partía siempre de un fundamento artístico- musical y humano.

 Y ¿Por qué te fuiste a Sudáfrica?

Fue una cosa casual. Mientras yo estudiaba con Spiller, vino el director de la orquesta Nacional de Sudáfrica a escuchar gente, porque ellos necesitaban gente y, aparentemente, en las escuelas de música no se producían los suficientes músicos, cosa que la verdad dudo. Pero por lo menos en ese momento la política de la orquesta era buscar músicos extranjeros.

El director vino a Latinoamérica y contrató gente de Chile, de Colombia y de Argentina conmigo. Así que rendí la audición acá en Buenos Aires y entré y fui para Sudáfrica. Estuve dos años en la Sinfónica Nacional y después el último año estuve trabajando como guitarrista en un hotel. Yo estaba en ese momento casado con una cantante santafesina y entonces entramos a trabajar en un hotel tocando música latinoamericana. Cuando fui a Sudáfrica, seguía enganchado con la música clásica, pero a los dos años, y sobre todo cuando volví empecé a perfilarme un poco más hacia la música popular.

 Y al tango…

Bueno, yo siempre hice tango… con mi papá sobretodo. Nosotros teníamos un conjunto familiar; ellos son músicos ‘orejeros’. Mi mamá sabe leer música pero no tuvo una formación académica. Son los dos amantes del folklore y a mi papá especialmente le gusta mucho tocar tango con la guitarra. Él fue quien me enseñó a tocar los primeros tangos.

 

Pero al principio tu formación fue más clásica… ¿Cómo fue tu recorrido por la música popular?

Al principio sí, aunque siempre hice un poco de música popular. Con mis viejos tocamos juntos con el conjunto como hasta los 14 años. Después siendo todavía adolescente, a los 17, entré en un grupo de rock de Santa Fe. También incursioné un poco con el jazz, y fue siempre con el violín.

Y después a los 18 años estuve en un proyecto muy lindo para mí. El grupo se llamaba “El molino”, con músicos paranaenses donde hacíamos música que se llamaba en esa época de ‘fusión’. Ahí conocí a un músico muy famoso ahora, que se llama Carlos Aguirre. Nos hicimos muy amigos con el Negro y bueno, con otros músicos que quizás son menos conocidos acá. Luis Barbiero, un flautista, excelente músico, que toca todavía en la Sinfónica de entre Ríos, y Leonardo Gonzáles un guitarrista.

 

¿Cómo fue el paso de lo popular al tango…qué buscabas?

Teníamos 18 años y armamos El molino y como que yo hacía tiempo que escuchaba música popular, me había influido y me había entusiasmado mucho con la música de Egberto Gismonti. Porque encontraba un equilibrio y una mezcla increíble de lo que era una música popular y formación clásica. De todas formas…no sé porqué, a veces uno no ve lo que tiene encima, ve más lo que tiene lejos.

Yo creo realmente, ahora, que el tango ya había sido antes la mezcla perfecta entre lo clásico y lo popular. Una música con un desarrollo inmenso, claro, a lo mejor no con el virtuosismo que se le veía a Gismonti…aunque depende… porque en algunos casos como en la música de Francini, con el violín por ejemplo y muchos otros grandes, había virtuosismo también en el tango.

Pero no importa… el virtuosismo era una cosa secundaria… como producto artístico, el tango ya había madurado muchísimo antes.

Sin embargo a mí, en ese momento, me encantó la música de Gismonti y yo soñaba con hacer una síntesis así. Y recién lo pude ver en el tango cuando volví de Sudáfrica.

¿Fue quizás esa distancia tan grande lo que te acercó más a lo propio?

Sin dudas, si, es así. Y poco tiempo después de volver de Sudáfrica armamos un Trío, con el Negro Aguirre y Luis Barbiero en Paraná, donde vivía cuando volví y ahí residí 8 años. Teníamos el trío pero de pronto el Negro se fue a vivir a Perú para tocar con Lucho Gonzáles, un guitarrista.

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Entonces con Luis Barbiero decidimos seguir con el trío porque nos parecía una linda propuesta estética y también una posibilidad laboral. Así que incorporamos un guitarrista, y empezamos a trabajar con el trío haciendo folklore argentino, latino americano y tango. Que era también el mismo repertorio que hacíamos con el Negro Aguirre.

Pero con el Negro Aguirre, la propuesta era la improvisación. En cambio, empezamos a hacer arreglos, y cuando empezamos a hacer esos arreglos, de pronto lo que mejor sonaba era el tango. Entonces cada vez más fuimos haciendo más arreglos de tangos y todos nos entusiasmamos tremendamente con el género. Yo llegué hasta a tener un programa de radio en el que hablaba de tango. Bueno ¡Fue una locura total con el tango! De esto hace más o menos entre 20 y 25 años.

Segunda parte:

El Arranque. Orquesta Escuela Emilio Balcarce.  La expresión ciudadana. Edición del libro ‘ El violín en el tango’. Declive del tango.

 

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¿Componiendo arreglos se declaró tu pasión por el tango?

Si…si, mi predilección por el tango. Es que en realidad me di cuenta que al tocar tango estaba yendo como mucho más directo a mi sensibilidad. Me costaba menos transmitir lo que quería. Era diferente si yo tocaba una partita de Bach… que me gusta inmensamente, pero no siento la misma seguridad,  ni la misma conexión. Entonces empecé con el tango en ese momento y seguí cada vez más hasta que en el año ’97 entré en la orquesta El Arranque que era un grupo de Buenos Aires. También por casualidad. Nos habíamos conocido con uno de los integrantes el año anterior.

¿Ahí te mudaste a Buenos Aires?

Me fui después. Primero entré en El Arranque y como estaba en Paraná, viajaba a Buenos Aires. Ellos se quedaron sin primer violín y tenían justo una grabación y me llamaron para que haga el reemplazo solamente para la grabación. Y después, como hubo buena conexión seguí un año viajando de Paraná a Buenos Aires para tocar con ellos.

 ¿Y como fue tu época con El Arranque y quienes lo integraban?

Bueno el grupo fue creciendo… hubo una gira a Europa en el año ’97. Los primeros integrantes éramos: en los bandoneones Camilo Ferrero y Jorge Spessot. También estaba Pedro Pedroso, un violinista cubano, como segundo violín y en el piano Ariel Rodríguez e Ignacio Varchausky en el contrabajo. En ese momento estaba Alejandro Schwarts en la guitarra y yo como primer violín. Eso fue en el momento inicial. Después cambió el guitarrista, después el segundo bandoneón. No hubo muchos cambios más pero después, cuando yo me fui sí. Hoy en día los que quedan de la formación original son el pianista, el primer bandoneón e Ignacio Varchausky. En el Arranque hacíamos arreglos propios de tangos clásicos. No se hacía obra propia. Después ellos empezaron a incorporar arreglos propios pero yo ya me había ido para ese momento.

 

 

Cuando estabas con ellos surgió la búsqueda de los grandes maestros de tango que derivó en la creación de la orquesta escuela Emilio Balcarce y que se vio reflejada en el filme “Si sos brujo”…

Claro nosotros siempre hablábamos de la necesidad de aprender tango con los viejos maestros y al tiempo, en el año 2000 se armó la orquesta escuela Emilio Balcarce.

 

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¿Fue una iniciativa de Uds. el crear la orquesta escuela?

Fue una idea no sé si sólo de Ignacio Varchausky . Me parece que era principalmente de Ignacio y de Camilo quienes fueron los que primero empezaron a hablar de eso. Y después era algo que estaba en las charlas nuestras siempre; lo que pasa es que Ignacio tuvo la parte de producción. Él tuvo el gran mérito de salir a buscar y concretar el proyecto. Él es un productor brillante y concretó el desarrollo de la orquesta escuela, que sino hubiese quedado en la charla nada más. Él consiguió apoyo de personas en el Gobierno de la ciudad que facilitaron los sueldos de los docentes y nada más, el resto fue a pulmón. Luego se consiguió a Emilio Balcarce para quedar en la dirección y ahí arrancamos.

 

¿Qué te dejó esa experiencia?

Para mi fue un proyecto muy transformador porque me cambió la visión de la música y del tango. Digamos, yo hasta ese momento pensaba que la música y el tango en particular le daba demasiada importancia a lo escrito, a ‘lo que se toca’. Pero con Balcarce aprendí que el tango no es ‘lo que se toca’, sino ‘cómo se toca’.

Siempre digo que me llevó unos 7 años entenderlo. Porque él hablaba de una cosa que me llamaba mucho la atención. Él recogía el concepto de la ‘expresión porteña’. Siempre hablaba de eso y yo no entendía bien a qué se refería. Pensaba que se refería a la expresión, como la usamos todos los músicos. A la capacidad de un intérprete o un ensamble de traducir los contenidos de un determinado texto y manifestarlos. Vos podés decir: –“Fulanito es expresivo”-. Pero él (Balcarce) cuando usaba el término expresión porteña, lo usaba de una manera extraña, entonces no me terminaba de cerrar. Él decía por ejemplo: (imitándolo) -“Bueno, Darienzo no aportó mucho a la ‘expresión porteña’. Después decía: “Salgan era un tipo fino, pero no aportó mucho tampoco a la ‘expresión porteña’”-.

Y yo no sabía a qué se refería, hasta que después me empecé a dar cuenta que determinados estilos habían desarrollado formatos preestablecidos de fraseos, que es lo que hemos hablado en el curso por ej: la pelotita, el arrebatado, los fraseos. Es como cuando un músico de tango tiene una partitura escrita todo ‘cuadrado’ y dice: -“En el compás tanto fraseado”-. Eso se ejecuta de una manera en particular, establecida, y hay formatos de fraseos establecidos.

 Y que no tienen que ver con lo que se lee, con lo escrito…

Si, no tienen que ver con lo que se lee. Entonces hay una paleta de recursos expresivos que eso, a esa paleta Balcarce le llamaba la ‘expresión porteña’. Lógicamente cuando el decía que: -“Fulanito no aportó a la ‘expresión porteña”-. Es porque eran orquestas que tocaban o bastante cuadrado, o sin haber aportado una cosa original como sí lo hizo por Ej. la orquesta de Pugliese. Y entonces cuando lo descubrí, entendí lo que quería decir. ¡Te juro que pasaron años!

Porque tampoco se les podía preguntar demasiado, en el sentido de que ellos todo lo que desarrollaron con el tango lo hicieron como prueba y error, espontáneamente, intuitivamente, nadie les enseñó a ellos.  Entonces cuando nosotros, nuestra generación empezamos a querer enseñar primero tuvimos que empezar a aprender y después también al tratar de transmitirlo, teníamos que tener el concepto más o menos claro para poder hacer eso. Y ellos no eran capaces de explicarnos el concepto teóricamente… ¡Por suerte! Porque ellos eran parte de eso ¿Entendés? Entonces para nosotros era una cuestión de observar, traducir y transmitir; experimentarlo, probarlo y transmitirlo.

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                                                                                             Emilio Balcarce

 

¿Con qué otros maestros trabajaron?

Balcarce fue el director estable de la orquesta escuela. Pero después a lo largo de los años trabajamos con Julián Plaza, Pepe Libertella, Raúl Garello, Néstor Marconi, con Luis Stazo, Atilio Stampone… por nombrar algunos. Con Carlos Pazo, que es un músico que el público no conoce. Sin embargo es un gran músico que trabajó con la orquesta de Alfredo Gobbi. Uno de los primeros que trabajó con nosotros fue Ernesto Franco, un gran bandoneonista que fue solista en la orquesta de Juan Darienzo. Cada uno había estado en las grandes orquestas y venía y nos explicaba detalles estilísticos y ahí fuimos armando todo un esquema de enseñanza y un mapa estilístico del género. Fueron años muy lindos. Yo con Balcarce en la orquesta escuela estuve desde el ‘99 hasta el 2009, así que fueron diez años.

 

 

 

Vos eras profesor en la escuela… ¿Era un trabajo de docencia y a la vez investigación además de hacer música…?

Yo la verdad siempre fui músico y me interesó eso nada más. Era una investigación que se daba espontáneamente por el hecho de tocar con ellos y de pensar. Además si yo le voy a hablar a un alumno y quiero serle honesto tengo que reflexionar primero y no decir cualquier ‘zanata’ como decimos nosotros. Realmente tuvimos que reflexionar mucho. Después, hace algunos años escribí un libro y poner en el papel todas esas reflexiones fue un trabajo muy importante y me cerró un montón de cosas. Porque algunas cosas las había explicado en las clases, pero tener que escribirlas y describirlas fue un doble esfuerzo de entender de qué se trataba ya que algunas cosas estaban nombradas y otras no. Fue un trabajo arduo pero lindo.

 

 

El libro se llama…

El libro se llama “El violín en el tango”. Salió primero dentro de la editorial Ricordi en la colección “Método de tango” pero esa colección no pertenece más a Ricordi. Ahora pertenece a Tango sin fin, que es una fundación que creó la autora del primer libro. Es una flautista que hizo el libro “La flauta en el tango”. Ella propuso ese libro a Ricordi y le contestaron que querían una colección. El libro de violín es el segundo de esa colección y ahora que esta en Tango sin fin salió el libro de piano. La colección va seguir y va abarcar todos los instrumentos de la orquesta típica. Yo estoy como coordinador de los contenidos de la colección porque tiene que tener una visión global.

¿Por qué te fuiste de la orquesta escuela y como continuó tu carrera?

Bueno, en realidad falleció Balcarce, primero se jubiló… y después vino Néstor Marconi. Tuvimos años muy lindos con Marconi también. Y decidí irme porque necesitaba ocuparme también de mis propuestas. Por ej: Cuando estaba en El Arranque yo era el arreglador del grupo y muchas veces tenía que abocarme de lleno a escribir el repertorio. El último disco que grabé con ellos, que se llama “Maestros” fue un disco donde invitamos a cuatro figuras de la ‘generación intermedia’, que se le llama, Fueron Garelo, Pane, Marconi y Marcelli. Hicimos temas de todos ellos en ese disco con arreglos todos míos. En los discos anteriores hay un 50, 60 por ciento de arreglos míos, pero en ese disco ya eran todos míos. A fines del 2005 me fui de El Arranque.

 Volviendo a la historia del género ¿Por qué decayó el tango?

En la década del ’60, ’70 y mitad de la década del ’80 el tango se retrajo. No fue el tango, sino que lo retrajeron mejor dicho. Hubo toda una invasión en todo el mundo de una música global. La industria de las discográficas arrasó con las músicas regionales y eso le pasó al tango también, como en todo el mundo.

Nosotros especialmente con la orquesta El Arranque viajamos por todo el mundo y en todos lados se escucha la misma música y eso no es normal. En todos lados está el mismo “punch, punch, punch”. Acá por ejemplo… Es increíble así como a los futbolistas los llevan cada vez más jóvenes, a los niños cada vez más jóvenes les meten otro discurso cultural. Por eso existe el fenómeno este de Violeta que es un producto de Disney. Vienen y hacen un casting acá y les hacen cantar esas canciones de porquería, y ya están preparando las orejas para que más tarde los chicos compren lo que ellos quieren. ¡Es muy triste!

 

 

Tercera Parte:

 La generación intermedia. La vuelta del tango a Argentina. Piazzolla. Ramiro Gallo quinteto. Con Wynton Marsalis en Nueva York, Lincoln Center.  Orquesta Arquetípica.

 

Cacho%20y%20Ricardo1¿Qué es la generación intermedia?

A todos los músicos surgidos, -no los que venían tocando, porque Francini tocó hasta fines de la década del ’70 pero el venía tocando desde la década del ’40-, sino los a los músicos surgidos en la década del ’60, ’70, ’80 se los llama la ‘generación intermedia’. Bailaron con la más fea como se dice. Realmente fueron gente que bancó al género y se dedicó al tango en una etapa en la que no había trabajo y no se escuchaba esta música. Sólo en algunos lugares aislados en Buenos Aires.

 

¿Cuál fue la última gran orquesta tradicional?

Mirá Leopoldo Federico mantuvo su orquesta desde la década del ’60 hasta que se murió, que murió el año pasado, no sé con qué frecuencia habrá tocado en esos años. Darienzo murió, si no me equivoco en el ‘76 y Troilo murió en el ’74. Ellos mantuvieron sus orquestas. Pugliese murió en los ’90 y mantuvo su orquesta, pero estamos hablando de grandes nombres. En Buenos Aires había 200 orquestas profesionales.

 

¿Los músicos de esta generación intermedia son sólo instrumentistas o también componen?

No, bueno, generalmente había de todo, instrumentistas y compositores. Los músicos con los que nosotros hicimos ese disco (“Maestros”) Mauricio Marcelli, Nestor Marconi, Raúl Garello y Julio Pane se puede considerar que son músicos de esa generación. Raúl Garello entró a la orquesta de Troilo en la década del ‘60 como arreglador y trabajó muchos años con Troilo pero no vivió la década del ‘40 ni del ‘50. Mauricio Marcelli entró a la orquesta de Pugliese en el año 70 más o menos y todos ellos tienen una obra, han sido prolíficos compositores. Quizás Marconi fue el que más pudo mostrar, el más desarrollado, tiene una carrera internacional importante. Julio Pane para algunos ha sido el mejor bandoneonista de todos los tiempos. Es un tipo que todavía está bien, vivo  y activo. Es un gran músico, un gran bandoneonista y tiene mucha obra pero el gran público no conoce esa producción.

¿Y que pasó luego para que volviera el tango?

Lo que pasó a mediados de la década del ‘80 es que hubo un gran éxito con el espectáculo ‘Tango argentino’, en Paris (1983) primero, y después fue a Broadway (1985), en Nueva York. Y el gran éxito internacional de ése espectáculo provocó un furor internacional del género. Entonces desde afuera el tango volvió acá, rebotó hacia la Argentina.

Pero ¿La vuelta fue desde la danza?

Si, ahí fue ligado al baile, de todas formas el tango tiene su origen como música bailable. Está bien que el rebrote sea desde a danza es lo más genuino. De hecho por ejemplo en toda la época en que el tango no se escuchó tampoco se bailó, se alejó de las zonas bailables. Y las únicas expresiones que se mantuvieron fueron la música instrumental, especialmente…o te diría el único que se mantuvo fue Piazzolla. Porque hacía una música más intelectual, más de concierto, pero la verdad que no estaba en las masas populares como estuvo en la era del ‘40 y ‘50.

 Y vos que estuviste en contacto con los viejas glorias del tango ¿Qué opinaban sobre Piazzolla?

Todos lo respetaban mucho. Yo siempre digo que hay un malentendido con la música de Piazzolla, siempre se habla de que existe el tango tradicional y el tango de Piazzolla y esto está mal. Porque el tango de Piazzolla es tango tradicional. Piazzolla no vino de otra corriente. La tradición es una corriente, es una línea que viene desde hace 150 años pongamos, en el caso del tango. Todo es tradición, porque la palabra viene de una palabra en latín que es ‘traditio’ y que significa: “El cúmulo de conocimientos que una generación le entrega a la otra para que lo use, lo enriquezca y lo pase”. Es como una especie de ‘posta’; el concepto de esa palabra es posta. Entonces la tradición es una cosa dinámica que va transcurriendo y de la que todos formamos parte. Y Piazzolla formó parte de eso, no era un extraterrestre que vino y aterrizó. Él mismo decía: – “El tango tradicional es aburrido”- , o el tango es tal cosa. Pero… si el mismo tocó con Troilo y antes tocó con muchas orquestas, hizo arreglos para Francini y Pontier, para Osvaldo Fresedo, para Pepe Basso, ¡Mirá que orquestas! …

Pero debe haber sentido el rechazo que había contra él ya que publicaba discos con el nombre de música ciudadana y no de tango…

Y hay que ver, en eso también hay mucho mito. Evidentemente debe haber existido eso, pero tampoco sé si tanto, la gente se peleaba…y él era un exagerado también. Yo que sé, en esos mitos no creo. No sé si conoces por ejemplo la historia de Pugliese. Viste que Pugliese estuvo varias veces preso porque era comunista, se dice que cuando lo metían preso y la orquesta tenía que trabajar ponían un clavel rojo arriba del piano y tocaba otro pianista. Bueno, yo le pregunté un día a Balcarce:–“¿Y lo del clavel rojo era verdad?”- , y Balcarce me contestó: -“Eso del clavel rojo es mentira, yo la verdad no me acuerdo que haya sucedido”-.

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Y la gente ha creado en Buenos Aires una estampita con Pugliese, con un clavel rojo que dice “San Pugliese”…. Yo que sé. Y Piazzolla alimentaba eso porque le daba también publicidad. La verdad con el discurso piazzollero no comulgo en absoluto, me parece que fue muy nocivo. De hecho….el tipo era un artista superlativo ¿eh?… pero en su generación mató a todos los demás, él era el único que servía. Y había muchos músicos notables en esa época que no se atrevieron a mostrar las narices. Por suerte a nosotros ahora nos da lo mismo Piazzolla o cualquiera. Miramos hacia atrás en perspectiva y todos nos enriquecen porque Piazzolla es un resultado de todo lo que vino antes, por esta misma razón de que él es parte de la tradición todo desembocó en él. Y él no es el último hito… el genio ¿Si fuera así entonces que podemos hacer… nos matamos todos…. porque ya después de él no se puede hacer nada? ¡Es terrible! Y hay mucha gente que hoy en día todavía comulga con eso.

Y en relación a tu carrera. Dejaste El arranque y ¿Con qué proyectos seguiste?

Cuando dejé El Arranque ya había empezado con el quinteto. Tengo un quinteto que se llama Ramiro Gallo quinteto donde tocamos composiciones mías, surgió en el año 2000. Después lo que hice al terminar con El Arranque fue poner más énfasis en mi grupo. Al principio yo tenía menos exigencias porque tocábamos cuando me daban los tiempos entre otros compromisos. Grabamos el primer disco en el 2001 pero se editó en el 2003. Se llamó ‘Florece’ allí tuvimos la alegría de que estuviera como músico invitado Wynton Marsalis, ese fue el primer disco del grupo. Pero cuando dejé El arranque hubo algún cambio de músicos y arrancamos grabando el segundo disco en el 2006 que se llamó ‘Espejada’ y ese año sacamos dos discos. A ‘Espejada’ se sumó ‘Raras partituras’ que justo éste sábado aquí en Roca (16/5/15) estamos haciendo bastante música de esos dos discos que son cosas viejas del 2005, 2006 y más atrás también.

 

 

 

¿Cómo fue la experiencia con Wynton Marsalis?

Con él fuimos a tocar a EE. UU. a Nueva York en el 2001 con El Arranque. Yo compuse una obra para estrenar con la orquesta de él que dirige la Lincoln Center Jazz Orchestra. Allá hicimos una mezcla de géneros. La idea era hacer un concierto de encuentro entre el tango y el jazz. Yo compuse una obra que se llama ‘Suite borgiana’ que es para septimino de tango. O sea el grupo completo nuestro con la Big Band de ellos. Esa obra la tocamos dos veces en Nueva York en el Lincoln Center y había una idea en principio de grabarla pero no se concretó. Luego el último movimiento de esa obra lo grabó Wynton en el primer disco del Quinteto.

Y luego grabaron la Suite Borgiana en Santa Fe con el quinteto…

Si con los años, bastante tiempo después yo llegué a grabar esa obra creo que en el año 2009 con una excelente Big Band que hay en la ciudad de Santa Fe que se llama Santa Fe Jazz ensamble, donde casualmente tocan muchos amigos míos de la infancia e incluso mi hermano mayor, Javier, que toca trompeta. Así que esa obra la pudimos grabar con ellos. Es otro disco en vivo del quinteto.

Grabamos en el 2006 ‘Espejada’ y ‘Raras partituras’ que este último fue un trabajo encargado por la Biblioteca Nacional la propuesta fue hacer grabaciones de temas no conocidos de autores muy conocidos. Grabamos música de Francisco Decaro, de Joaquín Mora, de Enrique Delfino y de Juan Carlos Cobián, pero temas poco transitados de todos esos autores.

Y Luego seguimos adelante con el quinteto. Grabamos después un disco que se llama ‘Azul ciudad’ en el 2010 y después nació mi hijo Lorenzo así, que hubo un parate obligado. Sin embargo en el medio yo escribí el libro, mientras estábamos esperando que él nazca. Y los primeros meses de vida de él seguí escribiéndolo. Así que algo de productividad hubo, no es que el hijo no te deja hacer nada, algo se hizo, pero lo principal era él.

 ¿Y ahí surgió la orquesta arquetípica?

Eso fue en el medio, en el 2006. Yo armé la orquesta arquetípica que es una orquesta típica grande de 14 músicos y en el 2007 grabamos el primer disco que se llama ‘Arte Popular’. Porque yo había notado después de la experiencia con la orquesta escuela que algunas de las cosas que estaba componiendo sonaban como más típicas, más clásicas; y otras con un sonido un poco más….por los bordes del género. Entonces decidí dividir el repertorio en dos y hacer el lenguaje más clásico con la orquesta y el lenguaje más en el borde con el Quinteto. Más o menos eso se mantuvo pero la verdad es que en general tiendo a uniformar el lenguaje. De todas maneras tengo los dos grupos.

 

Cuarta Parte:

La búsqueda de sonidos en la Composición. Trabajo docente. Un fanático. El aspecto humano. Lo mejor del tango desde lo personal: la lengua materna. Consejos para jóvenes. Metafísica y Arte. Arrogancia y Humildad. Actualidad.

 

¿Y en cuanto a la composición, componés desde chico… te parece que es algo innato o hay que formarse para componer?

A mí desde siempre me gusta componer. No sé por qué, la verdad. Es que yo no me identifico tanto con el rol de un solista de instrumento. No entiendo mucho ese rol porque para mi la música es como una conversación grupal y escucho eso. Entonces también me enamoro de sonidos y es como que el compositor necesita reunirse con esos sonidos que selecciona, que escucha. En realidad nadie inventa, nadie crea nada de cero, nosotros somos como recolectores de sonidos que están en el ambiente y después los tenés que tener reunidos, es algo así….

Así que componer es un poco eso, oír y seleccionar. Yo tengo esa tendencia desde siempre me gusta mucho escuchar el todo. Me gusta a veces más una voz interna, porque hay fondos …. las melodías, bueno ni hablar que son emotivas y transmiten la parte quizás central del contenido. Pero hay ciertas voces internas y acordes y armonías u orquestaciones y contracantos que completan el sentido y lo cambian, a veces, de manera increíble.

Para mí la audición es así, como panorámica, siempre se me ha presentado ese tipo de audición y de esa forma me siento afín a esa actividad de componer o arreglar y entre las dos prefiero componer.

 Y ¿qué es lo que más te gusta tocar, dirigir un grupo o componer?

Me gusta también lo que estoy haciendo ahora con ustedes en el seminario. Me gusta mucho armar ensambles y hacerlos sonar. Me siento que puedo hacer sonar las cosas. Eso me gusta mucho.

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Es que transmitís una gran energía con la  que un@ se puede sumar a la música…

Claro .. si no sé, yo lo hago y lo siento naturalmente. Y me gusta mucho hacerlo, quizás…  podría vivir sin tocar en conciertos… simplemente en la actividad de armar grupos y hacer sonar las cosas. Me gusta mucho, es una de las cosas que más me gusta y… ¡Ni hablar cuando escribo algo nuevo y lo llevo a los atriles y por primera vez suena!. …Es una creación, entonces me gusta hacerla rendir y hacerla sonar con la idea interna que tengo.

Si una obra es nueva y uno nunca la escuchó sonando, la experiencia de oírla por primera vez pasar por los dedos de los músicos y toda esa energía que se junta, a mí, me enamora.

¿Sos muy exigente?

Mirá yo soy un poquito obsesivo, en el sentido de que no me doy cuenta mucho del tiempo, puedo estar a lo mejor diez hora ensayando sin darme cuenta, realmente. Pero eso no sé si es una virtud o un defecto. Exigencia en ese sentido sí, soy de repetir y volver y hacerlo y hacerlo hasta que suene. No puedo abandonar una cosa hasta que no está sonando. Siempre intento conservar un lindo clima en los ensayos. De hecho también cuido mucho el aspecto humano en todas las agrupaciones porque el tesoro de uno es ése. Si los músicos no tenemos buena onda para tocar entre nosotros después no disfrutamos los ensayos. Si yo pretendo tener una agrupación que perdure no puedo descuidar eso. En el quinteto el pianista está tocando hace más de 10 años, el contrabajista también, los únicos que cambiaron son el guitarrista y la bandoneonista era mi ex mujer, dejó porque nos separamos sino seguía. Yo tiendo a una permanencia con los grupos y me parece que la parte humana es muy importante. Así que los ensayos nuestros son así con mate y facturas. Eso influye en la calidad del resultado, sin dudas. Siempre y cuando no se pase a un borde de relax, el relax es lindo pero tiene que haber disciplina.

¿Qué le dirías a la gente que no conoce el tango… ¿Qué es lo mejor del tango?

Yo contaría mi experiencia personal. Yo fui por muchas músicas antes del definirme por el tango. Y di vuelta por muchas cosas diferentes y cuando en un momento importante que era un momento de definiciones, tenia 23 años más o menos y estaba por optar por varias cosas y quería hacer muchas cosas y todavía no tenía definido qué. Cuando, en ese momento, paso el tango por al lado mío fue muy movilizante porque, por lo menos en mi caso, es mi idioma musical. No nos damos cuenta pero a veces, es como si estuviéramos hablando otros idiomas. Es evidente para cualquiera que maneje un idioma que se va a otro país y nota la distancia que se pone entre la gente y con la comunicación cuando uno no conoce el idioma. O incluso hablando el mismo idioma… el idioma establece una barrera cultural que a veces se franquea con facilidad y otras no. Bueno, en música el tango es como nuestra lengua materna… en mí funcionó así. Es como algo que va directo a los dedos. Yo pienso que cualquier persona que haya nacido en estas latitudes puede sentir cosas similares. De hecho la gente cuando viaja y escucha de repente un tango empieza sentir cosas especiales. No hace falta viajar para sentir eso.

A los jóvenes músicos que están aprendiendo tango ¿Qué les recomendás?

Hay que escuchar mucha música para impregnarse de cosas estilísticas. Hay que formarse e informarse. No sólo tocando, escuchando, yendo a recitales a escuchar a colegas apoyándose entre ellos. También informarse y leer sobre la historia del género. Muchas veces, muchos acontecimientos musicales tienen su sentido porque fueron respuesta de situaciones históricas, políticas y económicas. Todos estamos inmersos en una serie de sucesos no aislados y el artista siempre está expresando eso. Y para el que le gusta el tango es como una especie de enfermedad… cada vez querés más y más.

¿Creés que la música es una expresión metafísica, o sea de algo superior?

Yo creo que la música en general, es una herramienta para transmitir lo que no se puede transmitir con la palabra, o mejor dicho la palabra también puede ser utilizada artísticamente. Nosotros tenemos distintas formas de conexión con el mundo, transmisión y  comunicación. Pero hay ciertas cosas más sutiles, que para poder ser transmitidas necesitan de ciertos códigos más sutiles. Y ahí es donde aparece el arte. En la palabra sería como una visión metafórica de las cosas y un uso metafórico del lenguaje. La música es en sí misma como una gran metáfora porque ni siquiera tiene símbolos concretos, es decir… sí, son concretos, pero también son interpretados de distintas maneras.

Entonces, sí creo en algo superior. Yo tuve una formación católica… posteriormente me alejé de eso. Pero… digamos hay un misticismo que se vuelca en la actividad y en la vida.

Creo en cosas más allá…creo que podemos concentrarnos en eso para tomar contacto con una cierta forma de humildad también, porque si uno cree que el hombre lo es todo y que no hay nada más allá de lo que vemos es como cerrarnos al crecimiento y al aprendizaje y cerrarnos en la visión del mundo y del universo.

¿Y cómo se evita la arrogancia al tener éxito?

Eso es un trabajo, yo no sé si lo evito. Se trabaja mucho para eso. En ese sentido cada uno en su forma tiene que aprender algún tipo de oración ¿no? Me parece. Conexión con algo interno. Yo defiendo eso. Y estar atento, porque sino uno puede no estar atento y estar teniendo actitudes horribles. Pero la música ofrece un territorio de compartir y sobre todo la música en conjunto y la música en ensamble. Porque el “ya”, el sonido de uno, pasa a ser una parte de un sonido global. Por ejemplo si vos no estás conectado tu sonido se va a destacar pero mal, porque justamente en un ensamble lo que uno busca no es que se destaquen las individualidades, sino que se sumen a un todo superador de las individualidades. Se busca un sonido común. Entonces si uno hace ese ejercicio es un ejercicio de humildad también. Y también de amor, porque lo que acerca, ya no sólo a las personas. Lo que acerca las energías es la energía del amor. Entonces en la música se manifiesta eso. Uno cuando intenta acercarse al sonido del otro tiene que quererlo, porque esa energía se mueve a través del deseo, de la intención, de las ganas, del querer o sea del amar. Eso es muy fuerte. Incluso, en los instrumentos de cuerda si vos querés afinar, vos pones el dedo y ¿Dónde está la nota? Tenés que tener una intención de querer llegar a la nota, y esa intención no es otra cosa que amor. Entonces reconocer esa energía es interesante… y creo que la música propone eso todo el tiempo. Yo siempre le digo a la gente: -“No duden si su hijo quiere estudiar música es lo mejor del mundo. ¿Qué puede haber mejor?”-.

Por la música conocés todas esas cosas y te conocés a vos mismo. Si sos una persona limitada emocionalmente el instrumento te lo va marcando. Todas las cosas malas que vos tengas el instrumento te las muestra.

Y después encima con la actividad conocés gente, viajás y que encima te paguen para tocar ¿Qué mejor? Es decir, Yo en mi experiencia he tenido momentos de mayor bonanza económica y otros que he estado no tan bien, sin embargo como está la música de por medio uno está siempre contento, podés ganar más plata o menos plata pero son como regalos. Pensás: -“En algún momento habrá menos y después vuelve”- . ¡Qué se yo… Es una actividad extraordinaria!.

 Y en este momento en cuantos grupos estás?

En los dos, en el quinteto y la orquesta arquetípica. También tengo un proyecto de folklore el trío Gallo-Méndez- Pilar. Tocamos nuestras propias composiciones con un gran pianista de Buenos Aires. Se llama Andrés Pilar y un guitarrista paranaense que se llama Ernesto Méndez, de quien soy amigo hace muchísimos años y además hemos compartido muchos proyectos musicales y ahora nos estamos dando el gusto de hacer folklore. Sacamos un disco con ellos que se llama ‘Genealogía’.  Y ahora el año pasado sacamos un disco más con el quinteto que se llama “El cielo no queda tan lejos”. Que estuvo ternado para los premios Gardel.

La actividad sigue, yo voy adelante con el quinteto y la orquesta que es más difícil, porque es un grupo muy numeroso, pero siempre tenemos varias presentaciones en el año. Ahora la semana que viene tenemos un concierto en Santa Fe. Nos invitaron a hacer una función de Gala junto a la Orquesta Sinfónica de la provincia. La orquesta va a tocar primero una obra sinfónica mía que no tiene que ver con el tango. Y después, entre otras cosas, vamos a tocar un concierto para quinteto y orquesta sinfónica que compuse hace algunos años.  Lo hemos presentado en la Facultad de Derecho de Buenos Aires con la orquesta Académica del Colón. Y el año pasado pocos días antes de venir acá a Roca por primera vez a Roca, venía de presentarlo en Medellín, en Colombia con la Filarmónica de Medellín.

Y estoy preparando un repertorio nuevo con el quinteto porque hasta el año pasado presentamos el repertorio del último disco “El cielo no queda tan lejos”. Ahora estamos con un proyecto de canciones, porque las últimas cosas que he compuesto son letra y música. Así que hemos incorporado para este proyecto una cantante, Roma Ramirez excelente cantante de jazz, no de tango.  Mi idea es rodar el repertorio un tiempo y el año que viene si toda va bien grabar esos temas.

 

Compartimos El documental ” Si sos Brujo ” de 2005.

Dirección: Caroline Neal
Guión: Caroline Neal y Alberto Muñoz.

 

 

Más sobre Ramiro Gallo:

Biografía 

(Santa Fé, Argentina, 1966)

Violinista, compositor y arreglador.

Estudió en la Orquesta de niños de la Provincia de Santa Fe, dirigida por Roberto Benítez.

Comenzó su carrera a temprana edad, interpretando música popular argentina junto a sus padres y hermanos. En ese momento nace su predilección por el tango entre los distintos géneros populares.

Se perfeccionó en el violín con el Maestro Ljerko Spiller.

Formó parte de orquestas de cámara y sinfónicas en Argentina y en el extranjero (Orquesta Sinfónica de la Provincia de Santa Fe, Orquesta Sinfónica de la Provincia de Entre Ríos, Orquesta Nacional de Sudáfrica, Orquesta de cámara del Transvaal).

Residió durante varios años en la ciudad de Paraná, donde integró diversas agrupaciones de música popular como violinista y arreglador. Entre ellas, el grupo de fusión El Molino, junto a Carlos Aguirre, Leonardo González y Luis Barbiero; el trío Vázquez-Gallo-Barbiero, con el que graban Barrio tranquilo, primer registro del sello independiente Shagrada Medra del cual es fundador junto a Aguirre y Barbiero y el grupo Índigo, junto al guitarrista Ernesto Méndez, en el que interpretan composiciones propias.

Radicado en Buenos Aires desde 1998, integró la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires durante dos años.

Entre 2000 y 2008 se desempeña como violín solista y asistente de dirección de la Orquesta Escuela de Tango, dirigida por el maestro Emilio Balcarce, en la cual se enseñan algunos de los estilos fundamentales del género. Se destacan entre las presentaciones de la orquesta las realizadas en el Teatro Nacional de Chailliot (París, Francia) donde además del propio Balcarce la dirigieran maestros de la talla de José Libertella, Julián Plaza, Atilio Stampone, Néstor Marconi y Raúl Garello.

Entre 1997 y 2005, integró el grupo El Arranque, en calidad de primer violín, arreglador y director musical. Con ellos grabó seis discos compactos, y realizó innumerables giras por Europa, Japón, Taiwán, Estados Unidos y Latinoamérica, destacándose los conciertos realizados en el Lincoln Center de Nueva York junto a la Lincoln Center Jazz Orchestra, dirigida por el célebre trompetista Wynton Marsalis. En esta oportunidad se interpretaron arreglos de Gallo, como así también la “Suite Borgeana”, obra de su autoría inspirada en cuentos y poemas de Jorge Luis Borges que compusiera especialmente para ser ejecutada por ambas agrupaciones.

En el año 2000, funda su propio quinteto de tango, con el que presenta  hasta la actualidad un repertorio original integrado por composiciones de su autoría. El grupo ha actuado en importantes salas de Buenos Aires, y en el exterior se ha presentado en distintas ciudades de España, Portugal, Francia, Holanda, Alemania, Italia, Tailandia, Brasil y China.

Ramiro Gallo Quinteto ha grabado seis discos: Florece (2002, Epsa Music); Espejada (2006, Epsa Music); Raras partituras (2006, Epsa Music), proyecto encargado por la Biblioteca Nacional, en el que, como excepción, no se presentan solamente obras de Gallo sino básicamente un repertorio de composiciones poco conocidas de importantes referentes del tango; Azul Ciudad (2009, Epsa Music);  Suite Borgeana (2009, UNL-Epsa Music), ampliando su formación a septeto y junto a la Santa Fe Jazz Ensamble, en el registro de la presentación en Argentina de la obra homónima que fuera estrenada en 2001 en Nueva York. Y El cielo no queda tan lejos de (2014 Epsa Music).

Además, el quinteto junto a la compañía No bailarás presentó en el  2006 el espectáculo de música y danza Grotesca Pasión Trasnochada, dirigido por la coreógrafa Silvana Grill y nuevamente con música original de Gallo, con el que han actuado con gran éxito de público y crítica en distintas salas de Argentina y del exterior.

En 2001, Gallo actuó junto a la Orquesta Filarmónica de Jena (Alemania), y junto a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín (Alemania), en ambos casos como solista invitado del grupo Tango Fusión de la ciudad de Berlín.

En el año 2003 fue distinguido con el premio Clarín Espectáculos en el rubro “Revelación de Tango”.

En 2004 realizó una gira por Japón como invitado de la orquesta del bandoneonista Ryota Kumatsu, interpretando clásicos del género, como así también obras y arreglos de su autoría.

En 2006 estrena “Proyecto Tango”, obra para orquesta típica y percusión que compusiera por encargo del Festival de Tango de Buenos Aires, para ser presentada en su 8º edición dentro del proyecto Creadores 2006, coordinado por Adrián D’Amore.

En el mismo año, ha actuado en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de Buenos Aires como director invitado de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, donde presentó un repertorio compuesto íntegramente por obras de su autoría.

Convencido de la importancia de la orquesta típica como arquetipo del sonido tanguero, forma en 2008 Ramiro Gallo y la Orquesta Arquetípica, con la cual interpreta como siempre un repertorio de composiciones propias, y en este caso, afín al sonido más clásico del género. Luego de su exitoso debut en el marco del 10º Festival de Tango de Buenos Aires, se encuentra grabando su primer disco, Arte popular, con invitados como Ariel Ardit, Leopoldo Federico, Lidia Borda, Alberto Podestá y Víctor Lavallén.

Ha actuado o grabado como invitado junto a importantes músicos de nuestro país, como Pedro Aznar, Juan Falú, Lidia Borda, Raúl Barboza, Sexteto Mayor, Leopoldo Federico, Carlos Moscardini y Ernesto Méndez, entre otros.

Ha compuesto numerosas obras de cámara y sinfónicas, entre las que se destacan: “Seis imágenes” (para ensamble de cuerdas, vientos, piano y percusión); “Dúo para violín y cello”;  “Nueve miniaturas” (estrenada en 2007 en su versión sinfónica por la Trinity Chamber Orchestra en Cleveland, Estados Unidos) y el “Concierto para quinteto y orquesta” (para quinteto de tango y orquesta sinfónica).

La docencia es una de las principales motivaciones de Ramiro Gallo. Dicta clases de violín, violín-tango, arreglos, composición y práctica de ensamble. Fue fundador de las cátedras de Ensamble de Tango y Cuerdas de Folclore en la carrera de Tango y Folclore del Coservatorio Municipal de Música “Manuel de Falla”, y elaboró un método de violín aplicado al tango volcado en el libro ” El violín en el tango” (2010) ed. Tango sin fin. Además, ha dictado talleres de tango, solo y con su quinteto, orientados a músicos y/o bailarines (Roma, Italia en 2006;  Stuttgart, Alemania en 2007;  Singapur en 2009;  Rosario, Argentina en 2009;  Tarbes, Francia en 2009).

 

Muchísimas Gracias Ramiro Gallo!!!

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