Tchaicosvky: La implacable fuerza del destino

La conmovedora Sinfonía n.º 5 en mi menor, Op. 64 de Piotr Ilich Tchaikovski fue compuesta entre mayo y agosto de 1888 y estrenada en San Petersburgo el 6 de noviembre de ese año bajo la batuta del propio compositor.

Consta de cuatro movimientos:

  1. Andante – Scherzo: Allegro con anima (mi menor)
  2. Andante cantabile, con alcuna licenza – Non Allegro – Andante maestoso (re mayor)
  3. Valse: Allegro moderato con patrioso (la mayor)
  4. Andante maestoso – Non Allegro – Presto Furioso – Allegro maestoso – Allegro vivace – Scherzo: Allegro con anima (mi mayor → mi menor → mi mayor)

Una interpretación habitual de esta obra dura unos 46 minutos aproximadamente.

Desde su anterior sinfonía habían pasado 11 años y  un período de escasa producción artística, aunque sí de seguridad material gracias al mecenazgo de Nadezhda von Meck. En marzo del 1887 el compositor se sintió seguro para realizar una gira de conciertos en la que conocería a Brahms, a Grieg y escucharía una sinfonía del joven R. Strauss . “Mis nervios se han fortalecido notablemente, y algunas cosas que hasta hace poco parecían absolutamente imposibles están comenzando a tomar visos de realidad”, diría. Hacia fines de ese mismo año, Tchaikovsky inició  su viaje a Alemania, Leipzig, Hamburgo y Berlín. Esas ciudades, igual que Praga y Londres, lo recibieron con mucho entusiasmo. Sin embargo,  cuando el compositor regresó a su país al año siguiente parecía no encontrar su musa creativa. “Mi inspiración flaquea” —confesaba a su hermano, mientras se dedicaba a buscar material para una nueva sinfonía.

En la primavera de 1888, a su regreso el compositor decide apartarse del “mundanal ruido”, ya que sufría de cierta neurastenia crónica que le impedía disfrutar, e incluso, digerir los festejos y ovaciones que pocos compositores habían conocido en vida. Por ello, se instala en Frolovskoie, en pleno campo, lugar que lo seduce por completo: “Me he enamorado absolutamente de Frolovskoie; esta comarca me parece el cielo en la tierra”. En esta nueva residencia recobra la inspiración y comienza a escribir una nueva sinfonía.

A pesar de la ovación que obtuvo en el estreno de la quinta, la crítica no fue muy amable con la obra, por lo que Tchaicovsky sintió que era un reconocimiento de méritos pasados, y estaba insatisfecho con su última obra. “Hay en ella algo falso —escribía a Nadezhda von Meck—, una chatura y falta de sinceridad que repelen y que el público no puede dejar de percibir. ¿Habré agotado definitivamente mi capacidad creadora?”.  Con el tiempo se reconcilió con su tremendamente melancólica y romántica obra, dando fruto a la sexta y final, la “patética” que hemos compartido.

El leitmotiv que representa el poder del Destino también estaba presente en esta composición y también se encontraba en la Cuarta sinfonía  bajo la forma de una fanfarria. Según el crítico musical y musicólogo Inglés Ernest Newman: “El triste, misterioso tema del principio sugiere los ineluctables designios del Destino”.

Piotr Ilich Tchaicovsky

Fue un hombre de carácter hipersensible y reflexivo, según Alfaya, amante de la naturaleza, gran lector y viajero. Entre los acontecimientos de su vida cabe destacar que abandonó de su puesto como funcionario en el Ministerio de Justicia para dedicarse por completo a la música. Sostenía una estrecha amistad con el compositor y pianista Anton Rubinstein. Ingreso en el Conservatorio de Moscú y tuvo un  nefasto matrimonio para acallar los rumores de homosexualidad. Además sostuvo una extraña relación con su protectora  Nadezhda von Meck, con la que estableció una rica correspondencia, a pesar de que nunca la conoció en persona. Cosechó grandes éxitos en el extranjero como demuestra la gran cantidad de giras, conciertos y conferencias; sin embargo, no logró en vida éxito su tierra.

En una ocasión exclamó apenado: “En verdad si no fuera por la música habría más razones para volverse loco.” El posterior reconocimiento al final de su vida, avalado por su nombramiento como Doctor Honoris Causa en la Universidad de Cambridge, se vio enturbiado, por las oscuras circunstancias que rodearon su muerte.

Otra versión dirigida por Leonard Bernstein

Fuentes: Revista Melómano, Wikipedia y blog refinando nuestros sentidos.

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