Gustavo Guersman, la pasión al servicio de la música

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Gustavo Guersman destacado violinista, director de orquesta y docente visitó durante el mes de mayo de 2014 como todos los años ( desde hace cuatro)  la ciudad de Neuquén, para dirigir a la Sinfónica neuquina con obras de Mahler, Salieri y Schumann.

El reconocido director además impartió su vasto conocimiento musical entre los jóvenes ( y no tanto ) de la orquesta académica de la Escuela de música de Neuquén, en un muy fructífero ensayo de la sinfonía inconclusa de Schubert.

Aprovechando la ocasión  The euterpe muse site conversó con el maestro para conocer un poco más de su vida, su visión de la música, de la dirección y de su carrera que lleva más de 25 años  nutriendo, guiando y formando con su gran sabiduría a los músicos de Tucumán, del país y del mundo.

 

-¿Cómo y porqué comenzó sus estudios de violín?

Lo del violín empezó porque en casa la música clásica siempre era parte de la vida familiar y en realidad empecé con otros instrumentos como la guitarra y el violín siempre estaba presente. Cuando me fui a inscribir a la escuela de música no sabía bien en que instrumento me iba a inscribir pero apareció el violín y pensé este es mi instrumento, así que así empezó la historia.

-Y posteriormente tuvo una formación en Italia y en Japón en violín…

Claro, en realidad yo luego empecé con la formación en violín en la Universidad de  Tucumán y luego obtuve una beca de violín con la Camerata Bariloche de dos años; en Italia también estuve dos años y en Japón un tiempo y después a partir de ya hace 25 años que estoy en el país voy y vengo.

-¿Quienes fueron sus maestros de violín ?

Los mas destacados acá en Argentina Ljeko Spiller y Alberto Lysy, afuera Walter Daga que fue digamos el mentor que yo tuve en Italia en cuanto al violín y Tanaka Cikashi en Japón ;  Massimo Guarneri lo fue en cuanto a la dirección de orquesta.

-¿Cuál es la complejidad de los instrumentos de cuerda?

Tocar bien un instrumento sea cual sea es difícil o por lo menos es una actividad que necesita de mucha dedicación y concentración. Mucho trabajo, físico, intelectual, espiritual y psicológico… o sea es una actividad muy compleja. Es casi como la de los atletas de alta performance, pero que además tienen que poner un montón de otras cosas más.
En el caso de las cuerdas claro, obviamente son instrumentos  en que las notas “se van fabricando”, por así decirlo, todo el tiempo, porque son cuerdas al aire que no tienen como una guitarra trastes, donde uno sabe que ” ahí esta la nota”;  No, en realidad uno sabe que aproximadamente en ese lugar está esa nota pero sobre eso hay que trabajar toda la coordinación de oído, razonamiento, musculatura etc. Lo que  hace a los instrumentos de cuerda un poco más complejos.

 

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-¿Prefiere dirigir o  tocar el violín?

No, son dos cosas muy fascinantes y muy diferentes a la vez. si bien el idioma utilizado es el mismo, que es la música, toda la percepción auditiva y psicológica de una actividad y de otra es muy distinta.

-Y  luego pasó a la dirección ¿Qué lo llevó a eso?

Fue una consecuencia natural, porque me tocó ser concertino de varias orquestas y el cargo de concertino es un cargo de liderazgo, que muchas veces de manera natural desemboca en esto de ser director de orquesta. Es muy habitual, no es una cosa poco frecuente. Primero lo fuí con una orquesta de cámara que teníamos y después, bueno, empezó el tema de la dirección de orquesta porque yo estaba con la orquesta juvenil de la Universidad de Tucumán. Pero digamos que yo no elegí la dirección, sino que de alguna manera la dirección me eligió a mí por las circunstancias que se fueron presentando.  Y hoy en día es maravilloso poder hacer esto.

-Y desde la dirección ¿Como es el acercamiento a una nueva orquesta?

Me resulta habitual en el último tiempo porque hace muchos años que voy como invitado a distintas orquestas. Ahora vengo de estar en Mendoza y voy a Buenos Aires, o afuera también me pasa. En realidad en los primeros diez minutos en el primer ensayo es donde uno sabe qué diagnostico hay con respecto a la relación con la orquesta, a las dificultades, a la manera en que va a haber que trabajar esa semana. Esos son fundamentales y si en esos minutos no hay una capacidad de liderazgo importante, no hay empatía entre el director y la orquesta el trabajo se hace difícil.

-¿Cuanto hace que viene a dirigir a la sinfónica neuquina?      

Esta orquesta es la cuarta vez que vengo a verla y la verdad que siempre es un placer porque siempre hay una actitud de trabajo muy comprometido.

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-Y  ¿Como encuentra a la orquesta?

Lo que pasa es que a esta orquesta lo único que le falta es más gente, pero la gente que tiene es valiosísima y hace posible que hagamos obras como la sinfonía de Schumann que es una sinfonía para una orquesta grande y que sin embargo suene. Entonces lo único que habría que pedir es que haya más cargos.

 

-¿Cómo es su preparación para dirigir una nueva obra que le resulte compleja?

Primero tengo un proceso de elegir a cúal es la música que voy a hacer. Por ejemplo, este es el primer año, a pesar de tener tantos años en dirección, que me meto en el mundo de Schumann y de Schubert, porque hace poco dirigí la 4º sinfonia, la “Trágica” de Schubert en Mendoza. Sinfonías que no conocía y un lenguaje que no tenia muy familiarizado, excepto por la música de cámara que he tocado muchas veces; y es fascinante.

Lo primero que hago es escuchar, escuchar y escuchar la obra en distintas versiones, las mejores que pueda, con la partitura en la mano, varias sinfonías, hasta que elijo cual es la que más me gustaría hacer y después me pongo a trabajar sobre la partitura. Porque el trabajo sobre partitura tiene primero un trabajo previo intelectual de lápiz en mano, digamos. Uno va observando y mirando las distintas voces, la textura, la trama…  el tejido de la obra ¿no? Una vez que tengo el proceso armado en mi cabeza, bueno ahí pongo recién el gesto .. el cómo va a ser el gesto. Para las primeras veces no puedo poner el gesto primero porque la dirección tiene que ver con un desarrollo previo intelectual y sensitivo por supuesto.

 

-Es una actividad maravillosa tocar en una orquesta, ¿A que cree que se debe esa magia que sucede en este tipo de formaciones?

Bueno porque es una comunión muy particular que existe entre los seres humanos. Primero porque estamos trabajando con algo inasible como es el sonido que es una materia prima que se escapa, se diluye todo el tiempo. Suena y ya no está más.  Segundo porque todo eso está generado por un proceso intelectual, sensitivo y psicológico, que tiene que ver con lo que somos, es muy íntimo y esa comunión con la que entre todos generamos esta trama armónica hace que podamos recrear la idea de un compositor, es maravilloso.

 

-Se atribuye  a  Beethoven la frase: “Tocar una nota equivocada es insignificante, tocar una nota sin pasión es imperdonable” …

Sí, es real, lo considero totalmente cierto y no solamente cierto sino que el desafío más grande de esta época que estamos viviendo es poder generar esa pasión, que hoy en día está bastante dormida … Porque en este mundo light todo está un poco como anestesiado, aún para los que estamos en el mundo de la música, haciendo esta disciplina tan única, que es tan especial. A veces se la hace, o yo observo que se la hace, no con la pasión suficiente; y la pasión suficiente significa que una partitura nueva no nos tiene que dejar dormir, nos tiene que hacer buscar, escuchar, curiosear…
Es la época donde mas tenemos posibilidades al alcance de la mano, de  ver obras en nuestro celular y sin embargo es para lo que menos se usa la tecnología.

 

-Es que en esta época no parece haber tiempo para estas cosas…

Si, pero más que el tiempo es como una inercia de la sociedad, la inercia lleva a que se use eso no para estos fines cuando en realidad tendría que ser una herramienta maravillosa no?…

 

-Y aún así la música académica perdura en el tiempo…

Si, siempre perdura y la prueba está en que estamos haciendo siempre obras que tienen a veces doscientos años. trescientos, o cien y están.

-¿Y en cuanto a la música contemporánea que opina?

Me parece muy interesante me parece que es importante estimular a los compositores contemporáneos  en cuanto a la música clásica. En cuanto a la música popular contemporánea hay cosas muy buenas, me gusta el  jazz, me gusta el folklore, el tango, el bolero pero digamos creo que la única condición es que sea buena.

 

-¿Cuales serán sus actividades en los próximos meses?

Ahora vuelvo a Tucumán y tenemos varios conciertos entre ellos uno con una flautista holandesa, otro haciendo el Dixit dominus de Vivaldi, una obra para orquesta coro y solistas que se descubrió hace poco, en realidad en el 2006. Después tengo Buenos Aires con la sinfónica nacional, y tengo Europa en noviembre.

 

-Algún consejo para los jóvenes músicos..

Que estimulen la pasión en todos los actos de su vida no solamente en la música, que se comprometan, que se pongan de novio…

-¿Con la música?

¡Con todo! porque la gente ni siquiera se pone de novia ahora… que se comprometan, ¡ Que se jueguen! La vida es más excitante si uno se juega…

 

 

 

 

Más sobre el maestro Guersman:

 Estudió en la Escuela de Artes Musicales de la Universidad Nacional de Tucumán (U.N.T.) luego se perfeccionó becado por la Camerata Bariloche durante dos años en Capital Federal (Bs As). Fue becario del Camping Musical Bariloche en numerosos cursos de violín, música de cámara y dirección de orquesta.
 Durante 1989 y 1990 residió en Verona-Italia, perfeccionándose con el M° Walter Daga. En 1990 asistió a clases del M° Tanaka Cikashi en la Universidad de Arte de Tokio-Japón.
Integró y fue primer violín concertino en varias orquestas tanto en el país como en el extranjero.
Desde hace más de veinte años es integrante, fundador e impulsor de la actividad camarística en Argentina. Fue, además co-fundador de la Orquesta de Cámara del Tucumán, del Camping Musical San Javier y de numerosos cursos de perfeccionamiento.
Desde 1990 a su regreso de Europa, asume como Director de la Orquesta Juvenil de la U.N.T. con la que desarrolla diversos proyectos.
Durante el 2000 ganó el Premio Iris Marga por su relevante aporte a la música y la cultura.
Desde 1992 es Docente del Instituto Superior de Música de la U.N.T. en las asignaturas violín, viola y música de cámara.
En estos últimos años ha sido frecuentemente invitado a dirigir las orquestas Sinfónica de la U.N.T., la de cámara de Córdoba y la Sinfónica de Bahía Blanca.
En 2001 grabó un CD con obras de Brahms, Gianneo y Grieg.
En los últimos años ha dirigido frecuentemente la Orquesta Sinfónica de la U.N.T. Ha interpretado, como solista y acompañado de músicos destacados, varias obras tanto en el país como en el extranjero.
En el 2004 ha grabado un CD con la participación de la Orquesta Sinfónica y la Orquesta Juvenil ambas de la U.N.T.
Es además bioquímico y cursa la Carrera de Posgrado en Hepatología Clínica en la Facultad de Bioquímica de la UNT.
 
 
 
 
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